¿Qué quiere Felipe?
No son pocos los que dentro del oficialismo se preguntan

Enrique Aranda
De naturaleza política
Instalado, por razones estrictamente cronológicas, en el inicio de la pendiente de su poder sexenal, el presidente Felipe Calderón parece hoy, en opinión de quienes mejor le conocen, enfrentado a la urgencia de definir qué desea realmente para el cierre de su gestión: que el PAN gane (la próxima elección en 2012) o que el PRI pierda.
Esto, que para algunos pudiera parecer irrelevante o intrascendente, no resulta serlo tanto ante el cúmulo de evidencias existentes de que, más allá de su insistente proclama de que no se involucrará —de forma directa, al menos— en el proceso de elección de quien habrá de abanderar el esfuerzo por garantizar un tercer periodo en Los Pinos para Acción Nacional, la solución de su propia sucesión es un asunto de alta prioridad para el Ejecutivo… lo que, por otra parte, resulta lógico y explicable.
Con él, no son pocos los que al interior del oficialismo se preguntan: “¿Qué quiere Felipe: que gane el PAN o que pierda el PRI?”, conscientes de que la respuesta a tal interrogante no es en forma alguna despreciable en cuanto que, en abono de la especulación, aceptar la primera opción —el triunfo blanquiazul— implicaría la realización (por parte del Presidente) de una apuesta radical por la selección del mejor entre los aspirantes que le quedan al panismo y del triunfo en 2012 del elegido, sin importar si éste se apellida Cordero, Lujambio, Vázquez Mota, Creel o González, haya o no formado parte del gabinete o sea o no de su personal agrado… lo que nadie hoy parece descubrir y …si la opción a privilegiar fuera la segunda —la derrota (a cualquier precio) del tricolor—, ello abriría a éste la posibilidad de seleccionar al candidato de Acción Nacional no sólo entre militantes, sino incluso de entre una amplia gama de liderazgos ciudadanos —como en repetidas ocasiones ha planteado él mismo— o, inclusive, de valorar alternativas en el marco de una eventual alianza con el perredismo y, ya en esa situación, con candidato surgido de la sociedad o del partido en coalición.
Es entonces, en el análisis de esta última posibilidad, que se traen a la memoria y a la charla de café los nombres —presumiblemente “barajados” también en Los Pinos— de Juan Ramón de la Fuente, José Woldenberg, Federico Reyes Heroles, Alejandro Martí y, en el extremo-extremo, el de Marcelo Ebrard… que estaría más que dispuesto a jugar bajo estas reglas…
Y ante esto, el reclamo de claridad es creciente…
Asteriscos
* Apenas levantar el brazo de Luisa María Cocoa Calderón como ganadora —dos a uno— de la selección interna por la nominación al gobierno de Michoacán en noviembre, el mandamás blanquiazul Gustavo Madero se abocó a la nada sencilla tarea de restituir la unidad panista de cara a la próxima nada sencilla elección y, más, a impedir una eventual ruptura del derrotado senador Marko Cortés.
Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política.