Jóvenes

Mario Delgado, secretario de Educación del gobierno capitalino se ha propuesto impulsar la educación pública con calidad para todos en el DF.

La delincuencia ha invadido espacios públicos y privados de amplias regiones del país. En estos lugares nadie está a salvo de sus ataques, pero especialmente la inseguridad se ha ensañado con los jóvenes que, en el día a día, les han conculcado sus espacios de convivencia y libertad.

Atender las causas y no los efectos del círculo delincuencial es la fórmula —no será con más balas, armas, policías y soldados— como se erradicará la presencia del narcotráfico de la geografía del país.

Mario Delgado, secretario de Educación del gobierno capitalino, se ha propuesto impulsar la educación pública con calidad para todos en el Distrito Federal. Mediante una consulta pública a 300 mil personas, obtuvo la necesidad de mejorar la formación de los maestros, ampliar el horario de clases, promover la enseñanza de inglés y de la computación entre los educandos de todos los niveles y mejorar las condiciones de infraestructura de las escuelas.

Por ello, mediante carta enviada a las personas que habitamos la capital de la República, nos invita a todos los padres de familia, maestros y ciudadanos para que juntos exijamos a la Cámara de Diputados y al gobierno federal que se incrementen los recursos destinados a mejorar la calidad educativa de nuestros hijos y a comprometernos todos en el tema de la educación como la más alta prioridad.

Tiene razón Mario Delgado, si deseamos transformar y elevar los niveles de desarrollo de nuestro país, se debe invertir en culturizar y educar a los niños y los jóvenes.

 No cancelar el futuro de los más de siete millones de ninis (ni estudian ni trabajan) y evitar que sean víctimas del crimen organizado.

Al programa de Mario Delgado Un Paso al frente por la Educación, debe agregársele la prevención del uso de drogas en escuelas, secundarias, preparatorias, y en universidades públicas y privadas.

Con los rectores y directores de todas las escuelas del DF podría firmar convenios para impulsar programas de denuncia anónima, instalando buzones en lugares públicos de mayor afluencia de personas, como plazas, centros comerciales, alamedas, parques, explanadas y en las propias escuelas y, mediante una campaña publicitaria, invitar a los estudiantes a denunciar a los vendedores de droga, que su única actividad es andar enganchando a los jóvenes para volverlos adictos de algún tipo de estupefaciente, primero regalándoselos y luego vendiéndoselos para su consumo, hasta que son parte de la cadena delictiva como vendedores (dealers) o transportadores (burros) e incluso instalando su “tiendita”.

La consecuencia: 80% de la población de las cárceles del país es de jóvenes.

Por ello urgente es que se apruebe la propuesta de Marcelo Ebrard en la Asamblea Legislativa del DF para que se incluya en la figura jurídica de extinción de dominio a los inmuebles donde se venden narcóticos. Recordemos que existen cinco mil en el Distrito Federal.

Desgraciadamente, Alonso Lujambio tiene distraída su mente con su aspiración presidencial y no sabe o no quiere entrarle a este tipo de prioridades, como la de preservar el sano desarrollo de niños y jóvenes del país en su educación.

 Y, si no, pregúntenle a los más de 120 mil estudiantes excluidos de la UNAM, ¿o no, estimado lector?

        *Abogado y político

            jcsanchezmagallán@hotmail.com

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