El espectro de la pobreza
El tema que más ocupa en la agenda de cualquier gobierno es el de la pobreza, porque es la condición con la cual llegan y a donde...

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
El tema que más ocupa en la agenda de cualquier gobierno es el de la pobreza, porque es la condición con la cual llegan y a donde se dirigen las deficiencias de los ejercicios del Estado. Garantizar el bienestar de sociedades enteras es, sin duda, el trabajo más difícil, por todos los temas que eso incluye y, específicamente, el de la pobreza es, en definitiva, el más escandaloso de todos. Las formas en que ésta se estudia casi siempre van encaminadas al análisis del ingreso (que mucho tiene que ver, sobre todo en cuestiones de educación y condición del hogar), pero pensando en él como la única variable para entender este problema. Sin embargo no es así.
Ayer, la Fundación Ethos presentó su índice multifactorial de pobreza 2011, donde al ingreso se le suman más variables: los servicios a los que se tiene acceso, las condiciones de vida, hablando sólo en lo que concierne a un hogar, porque tomando en cuenta lo que está alrededor de éste, encontramos el acceso a servicios de salud y hasta el papel que juegan la democracia, la seguridad pública e incluso las condiciones de medio ambiente y género. Porque de qué sirve un ingreso aceptable si no hay lugar para ocuparlo de forma adecuada.
Ethos realizó el estudio en ocho países de Latinoamérica: Chile, Brasil, México, Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador y Bolivia, y quedaron en ese orden, al tener los resultados finales.
Según lo concluido en este estudio, Chile es el país menos pobre de la muestra, después están Brasil y México. Bolivia queda como la nación más pobre, donde las condiciones dentro del hogar y las del entorno se ven menos favorecidos. Porque, repetimos, para el análisis de la pobreza cuenta todo: desde el ingreso, la oportunidad de asistir a las escuelas, los accesos a servicios básicos dentro de un hogar, como agua, luz, gas.
Además, los niveles de mortalidad, de esperanza de vida, las oportunidades de empleo, y hasta factores culturales que mucho tienen que ver con el manejo que se hace de los ingresos. Todo, porque esos también son factores que hacen que una sociedad detenga o acelere su progreso y, en consecuencia, hacine condiciones de vida.
Porque no podemos entender a la pobreza, y menos pretender reducirla, si limitamos sus causas a la cantidad de dinero que entra a los bolsillos, si no se poseen cualidades adecuadas para administrarlo y tampoco entornos que lo permitan.
Y es que, entendido así, resultaría mayor la cantidad de pobres, porque aparte del discurso de los seis mil pesos suficientes para la subsistencia de una familia, que sabemos todos que es mentira, vemos las circunstancias de la mayoría de la población, y la necesidad de crear programas sociales que alcancen a cubrir las necesidades más básicas y se adecuen al entorno donde son implementados.
Si bien la pobreza es la gran sombra en muchos países, también es verdad que sus índices no encontrarán vía al decremento si se sigue limitando su estudio y entendimiento a la cantidad de dinero que se maneje.
Porque, aunque la calidad de vida cambia con la llegada de más recursos, es importante asegurar que haya condiciones adecuadas para el aprovechamiento óptimo de lo que se va generando.
Addendum. Y en unos días llegarán más números, éstos, sí dedicados sólo a México, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), donde daremos cuenta de lo equivocada de esa percepción de asociar la pobreza únicamente al dinero que fluye, porque también se verá ese enorme espectro que ocupa la pobreza, más allá de comunidades rurales asociadas a bote pronto con esta condición. Y el gobierno suda la gota gorda para explicar los nuevos números…