Los elefantes sí están dentro de su sala
- Pese a las advertencias, muchos los dejaron entrar.
- Ojalá los domadores regresen pronto de sus discusiones.
Pues como era de esperarse en general los mercados actuaron en consecuencia de lo que tienen enfrente y que ha sido más o menos lo mismo que vieron durante las semanas recientes. No recuerdo si lo escribí en alguna de estas Consejerías, pero si tengo claro que usé como metáfora en mis comentarios en Imagen Informativa, la idea de los elefantes dentro de la sala, asumiendo que las salas de los que somos más o menos normales tienen dimensiones en función de sus dueños, es decir humanos más o menos normales.
A partir de eso le pido que imagine cómo se verían dos elefantes en su sala, amigo lector, y lo que usted haría si se empiezan a poner nerviosos y a moverse impulsados por algo que les preocupa. Los elefantes son las deudas europeas y los problemas fiscales de Estados Unidos —que a su vez derivan en problemas de deuda— que no encuentran por el momento solución. La sala son los mercados financieros; los accionarios, los de divisas, los de tasas de interés, los de materias primas, etc. No hay forma de evitar la destrucción si los elefantes se mueven demasiado y amenazan con aumentar su nerviosismo. En consecuencia, el sentido común o el de supervivencia nos dice que no hay que quedarse adentro del recinto. El problema es dónde ir y por qué; y cuánto tiempo.
En efecto, el estatus de los elefantes no ha cambiado y mientras pasa el tiempo, empeora, lo que no ayuda a las condiciones de la sala que tiende a deteriorarse, inevitablemente, pues no están preparadas para recibir a un par de paquidermos y eventualmente, a sus crías. Quiero pensar que por grandes que puedan ser las salas, son eso. No pistas de circo o llanuras de gran magnitud. Además, si es el primer caso, es habitual que haya entrenadores o domadores de los bichos en cuestión. El caso de las llanuras, hoy es una utopía, pues los espacios que existen en la economía se han reducido y por lo mismo no hay márgenes de acción amplios que permitan a la elefantada caminar a su libre albedrío y convivir con otras especies, incluida la especie humana.
Y los domadores hoy parecen estar en algún otro lado, menos junto a sus bestias. Quizá discuten nuevas técnicas de adiestramiento o de aniquilación, si fuese el caso. La cosa es que no están presentes y lo elefantes siguen haciendo de las suyas y las salas sufriendo las consecuencias. Y los habitantes de la casa, fuera de ellas o a punto de ser pisoteados por los bichones, que no distinguen entre muebles, adornos, obras de arte, alfombras o fotografías de la familia; tampoco entre los habitantes que decidieron quedarse en la sala.
Lo curioso es que los elefantes no aparecieron por generación espontánea dentro de la sala. Algunos observadores advertimos que estaban alrededor del predio, que acechaban la casa e incluso, que ya estaban entrando. Y con frecuencia la respuesta que se recibe es: ¿Elefantes? ¿Alrededor de mi casa? ¿Quieren entrar? ¿Qué te metiste compadre? Las respuestas en orden inverso son: nada, sólo lo observo, para la última. Para las primeras tres: sí, aunque usted no lo crea.
Así las cosas, ojalá los domadores abandonen pronto sus sesiones de discusión y empiecen a tratar de controlar a sus respectivos animales en la idea que los importantes en la situación actual somos los habitantes de la casa, después la casa y luego los elefantes. Sé que cualquier acción que se tome tendrá consecuencias en todos los ámbitos (humanos, casas y elefantes), pero como en todos los casos hay prioridades y métodos de acción.
También sé que todo está interconectado. Pero ése es el trabajo de los domadores: encontrar una solución que perjudique lo menos posible al conjunto, dada la circunstancia actual.
¿Y los habitantes de la casa, qué hacemos? Pues para no aburrirle, amigo lector, le invito a que revise las dos Consejerías más recientes y otras de hace algunas semanas en las que me atreví a hacer algunas estimaciones en términos del IPC, de la Bolsa de México y del S&P 500. En ésas y en resumen, traté de decir que las cosas antes de estar “bien”, podrían empeorar. No olvide que la trayectoria primaria del mercado es bajista, así que las alzas sirven para hacer utilidades de cortísimo plazo o para reducir las pérdidas. Ambas cosas son posibles. La cosa es reconocer los hechos y actuar en consecuencia. Suerte.
