Nada por aquí y nada por allá
La actitud del mexicano hacia lo que sucede en su país no sólo es apatía, es culpar...
No es fácil cambiar un país si no se tiene respeto por aquellos encargados de ejecutar los cambios. El país pasa por una época increíblemente complicada, un momento de violencia desmedida, muertos, drogas, pero sobre todo apatía. Nuestras investigaciones toman parte, principalmente, en la Ciudad de México punto central de la cultura y lugar que resiente los problemas del resto del territorio.
¿A dónde más llegan los desplazados por la violencia? ¿A dónde más vienen las víctimas a reclamar por sus muertos? Las soluciones que busca el país deberían encontrarse de manera fácil en esta gran metrópolis, pero no es así.
La actitud del mexicano hacia lo que sucede en su país no sólo es apatía, es culpar, es señalar y es desechar todas las opiniones, y soluciones que presenta la gente basados únicamente en cosas superficiales como partidos políticos o religión o su simple situación geográfica, lo que no pasa aquí no me está pasando a mí.
Por otra parte, y aunque es fácil hacerlo, no debemos únicamente buscar el empujón que le hace falta al país en la “voz del pueblo”.
Si alguien debe ser señalado como responsable de no poder iniciar un movimiento de confianza y amor por la patria son los dirigentes, aquellas personas sentadas en las sillas de poder que son las únicas con la capacidad y las herramientas de para hacer un cambio.
No hablamos sólo de Los Pinos o San Lázaro, hablamos también de los patrulleros en las calles de la ciudad y en la carretera, de los jueces y Ministerio Público, de los servidores de las procuradurías y de derechos humanos. Todos ellos y más son los responsables de inspirar la suficiente confianza en la población para poder poner en marcha los planes que lleven a México en camino a la recuperación.
La gente no reclama el hecho o no de que se inició una guerra, reclama que se hizo un conflicto armado con un sistema judicial y legal dañado. Una policía mal preparada y sin los valores morales o éticos para llevar a cabo su trabajo, con un Ejército que no había visto más conflictos que el de ayudar a los damnificados de las poblaciones olvidadas por el gobierno en temporada de lluvias.
Si el pueblo no está de la mano de su gobierno jamás habrá un cambio y México seguirá siendo un país resentido y enojado, y esté quién esté en el poder, siempre será lo mismo.
Problemas, problemas y más problemas, no hay forma de darle ni por aquí ni por allá, este es el sentimiento común del mexicano en estas épocas, hay pequeñas alegrías como partidos ganados o inocentes liberados, pero son éxitos pasajeros y es de regreso al principio.
¿Cómo pueden cambiar todo esto? No sabemos la respuesta a esto, somos de otro planeta, pero algo que si sabemos es que en Mikón no hay mordidas, en Mikón no escogemos líderes basados en la religión o los partidos políticos, no pagamos a nuestros representantes más de lo que realmente merecen, pero sobre todo, no señalamos a nadie antes de señalarnos a nosotros mismos.
Piensen humanos, ¿cómo pueden pedir un país más tranquilo si son los primeros en dar una mordida, o iniciar una pelea? si la policía no se da a respetar háganselo saber, no les suelten un billete o dos o tres por evitarse los problemas que su crimen conlleva.
Hay que responsabilizarse de las decisiones que tomas y aceptar las consecuencias, no tomen el camino fácil, por que al final va a ser el camino más peligroso.
Y para una que otra idea de como mejorar su país no se pierda Mikorte Informativo, el único noticiero del planeta que transmite a otro planeta. Por única ocasión este domingo 24 de julio a las 21:30 horas, por Cadenatres, canal 28 de televisión abierta y 128 de Cablevisión y Sky.
