Régimen de “libertad provisional” en el DF

La justificación de las prisioneses la de aislaraquienes no saben, no quieren o no pueden convivir en términos pacíficos.

Mientras unos son detenidos por falsas acusaciones, otros que deberían ser recluidos  gozan de libertad o se fugan de las prisiones y por la puerta principal. Se trata de contradicciones inaceptables al ideario democrático, rasgos inequívocos del “Estado intermitente” reflejo de una atmósfera pública que funciona a la inversa de la legalidad y no porque los cánones democráticos sean inalcanzables sino porque lo que se tiene a la vista es un caos funcional en el que la inseguridad prevalece como la regla y la seguridad su raquítica excepción, se mezclan las conductas de la autoridad formal con las de la autoridad informal  que proviene de los “señoríos criminógenos ” y al licuarse y fundirse —las conductas formales e informales— se confunden y estrangulan libertades, se encarcela a inocentes y se “libera” a culpables.

La presunción de inocencia evita que quienes son inocentes sean privados de su libertad sin mediar un  juicio basado en pruebas determinantes. A pesar de ser indeseables, la  justificación de las prisiones  es la de aislar a quienes no saben, no quieren o no pueden convivir en términos pacíficos, extraerlos temporalmente de la vecindad social para que no reincidan y  para impedir que esos inadaptados a la convivencia permanezcan al alcance de las víctimas sobrevivientes de sus fechorías que, cegados por el dolor, intenten hacer justicia por propia mano, igualándose a sus victimarios.     

En un contexto agitado por la criminalidad violenta, la espectacularidad de los medios audiovisuales resulta dañina para el derecho al honor y la privacidad de aquellos a los que se detiene y exhibe como “trofeos de guerra”. Con profunda vergüenza  hemos visto el amargo episodio de la vida de Mariel Solís  estudiante de la UNAM señalada cómplice de un crimen que  no cometió.

Mariel Solís ahora está libre, pero más por la presión social paradójicamente (para bien) difundida en las redes sociales y mediáticas  que hicieron revertir el avance  de un juicio artificioso basado en apariencias y ansias interesadas del GDF de proyectar golpes a la criminalidad. Mariel contaba con una trayectoria académica extraordinaria y honorabilidad que levantó movilización eficaz en su favor pero lo acaecido es algo tristemente infrecuente: la corrección en forma de “reparación” que llevó al desistimiento de la acción penal. ¿Cuántos casos semejantes hay inaclarados y por desgracia firmes en horrendo perjuicio de inocentes? Tras el yerro de la PGJDF no caben felicitaciones a nadie, solo disminuir el tamaño de los efectos de la pifia.

                *Especialista en derechos humanos

                fjacuqa@hotmail.com

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