Coaliciones

¿Cuántos sexenios han pasado sin que haya avances y reformas significativos?

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Lo leímos el lunes en la entrevista que mi querido Pascal Beltrán del Río publicó en este diario. En la charla que tuvo con el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, habló sin tapujos no sólo de lo que espera o le gustaría para 2012 y el próximo sexenio, sino de lo que, a su visión, debería hacerse realidad para llegar a ese ideal: “Tenemos que armar una coalición muy amplia desde ahora. Intentar nosotros solos tener la mayoría se ve difícil…”; así, sobre la posibilidad de una alianza (o coalición, que suena políticamente menos escandaloso) entre el PRD y el PAN.

Pero ayer, en eventos distintos, y ya encarrerado en el tema, Marcelo Ebrard detalló, no sólo sobre lo que espera o desearía en 2012, sino de necesidades que se miran, o deberían mirarse obligadamente como ejercicio de racionalidad y lucidez política.

Y es que si bien es cierto que se han tenido alianzas como mera estrategia para acabar con los gobiernos dinosaurios, también es cierto que esa no es su única utilidad, y eso lo tiene muy claro el jefe de Gobierno capitalino. Ilógico y torpe es reducirlas sólo a una herramienta electoral.

¿Cuántos sexenios han pasado sin que haya avances y reformas significativos? ¿Cuánto tiempo lleva el Congreso con mayorías frágiles de las que depende, según los intereses partidistas, lo que ahí se decide? Siempre vemos cómo en esos casos la oposición se reduce a provocar tropiezos o construir barreras entre ellos y el Ejecutivo. La disposición al diálogo queda como última alternativa, cuando debería ser siempre la primera…

Un gobierno de coalición, según lo ha llamado Ebrard, debe llegar en 2012, sea quien sea el Presidente. Los cambios, lo sabemos, no llegan de facto con la presencia de una u otra persona en Los Pinos.

Pensando electoralmente, al PRD y al PAN no podría venirles mejor una coalición. Los resultados de la más reciente elección dieron, además de la gubernatura a Eruviel Ávila (donde se ganó con total holgura) y otras dos más, la señal de lo poco rentables que ambos partidos se han vuelto. Ni siquiera las decisiones del Peje y su movimiento ayudaron a mejores números para el PRD. La coalición es una vía para volverse verdaderamente competitivos. Y sí, también, menos mezquinos con el país.

Ya en el ejercicio político en el interior de los poderes del Estado, pensemos en una coalición entre los grupos que se nos ocurran pero que, indudablemente, para llamarse así, habrán de tener al diálogo y la discusión de temas como prioridad, porque no sería posible denominarse coalición sin tener como fin el avance y la construcción de acuerdos.

Lo sabemos, la discusión y la aprobación de tantas reformas se han quedado congeladas en las cámaras porque no hay voluntad, disposición ni compromisos reales entre fuerzas políticas.

¿De qué otra forma se puede armar una verdadera transición? ¿Cómo podríamos vivirla, esa que tanto ha hecho falta, si es la mezquindad (y doble moral) lo que bloquea los posibles y necesarios acuerdos?

Addendum. Y hablando de comicios y el cambio de la estafeta presidencial, el Instituto Federal Electoral ha de sortear, no sólo las infracciones que señale a los partidos, sino las propias. Ahora que se pusieron creativos y modificaron el Reglamento deRadio y TV para acortar el plazo de entrega de los spots, el tiro les salió por la culata. Un par de errores  suficientes para demostrarnos (y demostrarse, si hacen un ejercicio de sensatez), que esas modificaciones no funcionarán. Por un lado se hicieron bolas y en vez de enviar los spots panistas de la precandidata al gobierno de Michoacán, María Luisa Calderón, enviaron los del PT. ¡Plol! Y, en otro caso, el IFE sancionó a 106 estaciones de radio que transmitieron spots ordenados por RTC. ¿En serio creen que su nuevo modelo va a funcionar? ¿Con esas fallas llegarán a 2012?

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