Lo que falta, no es garra sino conocimientos y reformas de verdad, no cosméticas

- Haber ganado el campeonato mundial Sub 17 es loable, pero no cambia la realidad de millones de mexicanos que sobreviven sin nadar de muertito.

El triunfo de unos jóvenes fue motivo, otra vez, para la demagogia. Los medios se volcaron —en una exhibición grotesca de patrioterismo— a festinar un lance vistoso que hizo a muchos –en el colmo de la cursilería– llamar al deportista que lo ejecutó, “niño héroe”.

No trato —en modo alguno— de demeritar el desempeño de un equipo que practica un deporte al cual no soy aficionado; tampoco pienso que su oficio —futbolista— deba ser menospreciado por los requisitos que deben cumplir los que lo practican. Por el contrario, creo que es meritorio lo que hacen, pero de ahí a poner el destino y la construcción del país en los zapatos de unos imberbes es un exceso que nos exhibe.

Lo visto estos días es una exageración que muestra la carencia total de liderazgos, pues ante cualquier eventualidad —como lo son el lance mencionado y el de otro de los integrantes del equipo—, ponemos el destino del país en manos de quienes nada tienen que ver con los obstáculos que nos impiden crecer y la construcción del país.

Esta conducta, desafortunadamente se ve también en políticos que en vez de dar muestras de mesura y madurez se cuelgan de algo que ni por accidente se debe a su labor; fracasados en la tarea para la cual fueron elegidos, se cuelgan de la popularidad y éxitos de otros. Además, confunden y mezclan los espacios en los cuales se encuentran las causas de nuestro atraso con los de los triunfos deportivos.

Poco importa el resultado obtenido por la Sub-17 en el partido decisivo y el torneo jugado: la victoria o la derrota en nada cambiarán nuestro atraso estructural. Haber derrotado en toda la línea al equipo rival o de haber perdido ignominiosamente, las cosas van a seguir igual: ni el político que se monta en la popularidad efímera de estos jóvenes buscará concretar los cambios imperativos para crecer ni los legisladores harán algo para promover verdaderas reformas que removerían los obstáculos a la inversión y el crecimiento.

La fiesta terminó: unos cuantos de estos jóvenes se convertirán en “estrellas” producto de su esfuerzo y calidad futbolística; con ello resolverán sus problemas económicos pero el país seguirá en la ruta que lo lleva a la debacle segura.

 Se equivoca rotundamente Calderón cuando afirma, que “Hace falta garra, coraje, determinación, ganas, fuerza, absoluta convicción de que podemos salir adelante, absoluta determinación que rompa por completo mitos, prejuicios, que nos ponen atrás”, pues de no tener los mexicanos esos atributos, hace años este país habría sido borrado del mapa.

Lo que a millones de mexicanos sobra, es precisamente eso que Calderón dice nos falta. Habría acertado si con un poco de autocrítica hubiera afirmado que a quien le falta eso, es a los políticos que como él, desde tiempo inmemorial, han preferido “llevarla suavecito” mientras millones sobreviven precisamente porque tienen garra, coraje, determinación, ganas, fuerza, absoluta convicción.

Por lo demás, lo que sí les hace falta a nuestros políticos es saber qué es lo que hace crecer una economía y la visión de futuro que los llevaría a promover y aprobar reformas efectivas, no las cosméticas que hoy venden como si fueren panacea.

Lo demás, patrioterismo y búsqueda de votos.

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