DF: el descarte…
¿Qué pasaría sí, como en el Estado de México, el Partido Acción Nacional llegara tercero en la capital de la República?

Enrique Aranda
De naturaleza política
Aunque no con la misma intensidad ni claridad —en cuanto a la preferencia del número uno, al menos— que en el caso de la presidencial, la puja por la nominación blanquiazul a la jefatura de Gobierno capitalino comenzó a cobrar velocidad y, en paralelo, a confrontar a las diferentes tribus en que hoy se encuentra fraccionado el partido del gobierno aun cuando, a fuerza de ser sinceros, sólo dos o tres de quienes aspiran al cargo tienen posibilidades reales de alcanzarla.
Ello, aunado a que tras la debacle electoral en el Estado de México y de que se “filtraran” versiones sobre un cierre de filas en el PRI-DF para que sea Beatriz Paredes quien le abandere en 2012, más de uno entre sus más connotados liderazgos comenzó a preguntarse ¿qué pasaría sí, como en la vecina entidad, el blanquiazul llegara tercero en la capital?, encendió ya todas las alertas al interior de Acción Nacional.
“Sería un desastre y un retroceso; una pérdida importante para el partido en cuanto tal, es cierto, pero particularmente para el país y para nuestra aún incipiente democracia”, diría alguno de los citados que, al margen otras opiniones, no parece carecer de razón.
Por ello, precisamente, es que “entre quienes deciden” en el partido oficial ha comenzado a acelerarse el proceso de identificación-depuración de la nómina de aspirantes a suceder al perredista Marcelo Ebrard en la jefatura del Gobierno capitalino.
Un proceso, vale destacar, que parece estar dejando fuera ya tanto a la primis Mariana Gómez del Campo que “iría al Senado”, como a la diputada Gabriela Cuevas y al senador Federico Döring que “se disputarían la coordinación en la ALDF” o, incluso, al ¿ex? presidenciable Javier Lozano que “coordinaría la campaña de Ernesto o iría al Legislativo”.
Así las cosas entonces, la nómina de candidatos con posibilidades se reduciría a solo tres: el no-panista delegado en Miguel Hidalgo, Demetrio Sodi, a quien no pocos ven con desconfianza; el titular en Cuajimalpa, Carlos Orvañanos, impulsado desde alguna de las oficinas —que no la principal, ciertamente— de Los Pinos, y el director general de la Comisión Nacional del Agua José Luis Luege quien representa al panismo más tradicional y “con historia” en el Distrito Federal.
Tres, más el secretario Alonso Lujambio y el senador Santiago Creel que podrían ser “tentados” por la oferta de “jugar en la capital” a cambio de abandonar sus pretensiones presidenciales… pese a que ambos han evidenciado —cuando aún no escuchan la propuesta, es cierto— su desinterés por la posición.
Tampoco en este ámbito pues, las cosas parecen estar lo suficiente claras en el partido del gobierno, lo que no es precisamente lo mejor… ni para el país, ni para el partido y su dirigencia y, mucho menos, para el jefe del Ejecutivo que, finalmente, es —de hecho y por deseo propio— el primer azul de la República.
Veámonos aquí mañana, con otro asunto De naturaleza política.