Propuestas viables

Los economistas sugieren eliminar las exenciones fiscales que benefician únicamente al gran capital

Con la crisis económica, social y política que empezó en 2008 es cada vez más claro que el capitalismo, tal y como venía desarrollándose, está agotado.

Esta crisis mundial es producto de la globalización a ultranza promovida por los gobiernos, impulsada por sus grandes empresas, sobre todo de los países desarrollados, y son éstos los que ahora están pagando consecuencias nunca antes vistas después de la Segunda Guerra Mundial.

Los gobiernos estadunidenses fueron los primeros en promover la liberación de los mercados y la privatización de todo lo público; y los países que se oponían fueron barridos o están pagando caro las consecuencias, como es el caso extremo de Grecia, que para salvarse debe vender supuestamente todo; sólo les falta ofertar el Partenón o algunas de sus provincias.

La liberalización comercial no ha dejado a nadie contento. Los franceses se quejan de haber perdido 600 mil empleos como producto de la deslocalización, es decir, plantas industriales completas se fueron a países de mano de obra barata y pago mínimo de impuestos. Una encuesta reciente en Estados Unidos indica que 44% de los norteamericanos considera los pactos de libre comercio malos para su país y eso que tienen una ley mediante la cual si un trabajador pierde su empleo debido a un pacto comercial le dan capacitación, ingreso garantizado y le subsidian la salud, igualito que en México. Millones de personas sufren en el mundo por el desempleo y los bajos salarios. Y las perspectivas son nada halagüeñas.

Es por ello que el movimiento de los indignados o del 15-M (por el mes de mayo) en España es el fiel reflejo de lo que ocurre en decenas de países, incluido el nuestro. Los españoles han logrado que ciudadanos de todo el mundo reflexionen, reaccionen y se comprometan.

Como bien lo indican profesores y estudiantes de filosofía de varias universidades españolas en un manifiesto, el significado de este movimiento rebasa con mucho la situación de su país. Lo que está en juego es poner un hasta aquí al poder económico-financiero, apoyado por los gobiernos de cualquier ideología que día a día se alejan más de los ciudadanos, adoptando una cínica indolencia ante la miseria e injusticia en muchos lugares del planeta.

También afirman que no se vale desacreditar al 15-M con el pueril argumento de que son antisistema. Insisten que lo importante y necesario es reflexionar sobre el adelgazamiento de las instituciones públicas durante las últimas décadas y sobre el vacío en la forma de vida en la democracia, de competencia entre partidos distorsionados por oligarquías y un capitalismo que no respeta pacto social alguno que no aumente sus beneficios.

De la misma forma, dentro del 15-M ha nacido un grupo de economistas que se han organizado y están analizando varias propuestas para llevar a las asambleas, destacando entre ellas la necesidad de instaurar una banca pública que no exija tantas ganancias como los bancos privados que, agregamos, son escandalosas; la necesidad de hacer progresivo el Impuesto sobre la Renta y, sobre todo, gravar los rendimientos del capital, que son rendimientos de especulación. Asimismo, eliminar los paraísos fiscales o por lo menos gravarlos ya que, según indican, 60% de las empresas que cotizan en la Bolsa española tienen sociedades creadas en paraísos fiscales en todo el mundo.

También se sugiere eliminar las exenciones fiscales que benefician únicamente al gran capital y, para el caso español, se propone que al devolver la vivienda por no poder pagarla quede saldada la deuda hipotecaria.

Por último, como una salida al paro, se plantea reducir la jornada laboral para que algunos de los cinco millones de parados que tiene hoy España puedan tener un ingreso.

Si observamos con cuidado las propuestas de filósofos y economistas advertimos que casi todas podrían ser aplicables en nuestro país. Más valdría ir haciéndolo, antes de que también lo exijan los más de 50 millones de pobres que hoy sobreviven en México.

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