Cristian Castro, mejor que nunca

Por más de tres horas deleitóa la gente.

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última Palabra

Si a alguien conozco desde pequeño, he visto cómo ha crecido y hasta cómo se ha levantado ante tantas caídas, es a Cristian Castro, quien, desde que decidió iniciar una carrera artística tuvo que luchar por traer a cuestas ser hijo de la querida Verónica Castro y Manuel El Loco Valdés. Pero, a pesar de eso, logró formar su camino y vaya que lo logró, pues hoy por hoy es el mejor cantante en nuestro país. A pesar de su enorme talento, mucho se ha hablado del Gallito Feliz por sus escándalos, pero hoy será la excepción. Estuve este sábado en el Auditorio Nacional y me quedé con la boca abierta por lo espectacular de Cristian en el escenario, no hay duda de que está cantando mejor que nunca. Impresionante su manera de interpretar y eso sólo se debe a la madurez que vive. Adueñándose completamente del escenario dio muestra de por qué es considerado entre los grandes. Fue una noche de homenajes, para empezar, al Príncipe de la Canción, José José, y hasta a Rigo Tovar. Aunque sabemos de la calidad vocal de Cristian, puedo decir y asegurar que es lo mejor que le he visto y escuchado, no es secreto que me gusta su música, pero me quedo corto porque lo de la noche del sábado es irrepetible. A pesar de la intensa lluvia y la conflictiva ciudad, el inmueble lució casi lleno. No sé si es el amor o la etapa tan estable que vive, pero noto a un Cristian muy centrado y enfocado en su carrera, que todo lo vivido lo tomó de la mejor manera, como una buena lección para poder llegar a donde hoy está. Antes de aparecer en el escenario, el espectáculo inició con un video de José José y El Loco Valdés deseándole suerte. Ataviado con un smoking, apareció para iniciar el maravilloso homenaje al Príncipe de la Canción. Fue un espectacular viaje musical a todos esos temas que José José hizo éxitos y con los cuales nos enamoramos. Uno de los momentos emotivos fue la presencia de Verónica Castro, quien le entregó cuatro discos de platino por su álbum Viva el príncipe. Aprovechó para decir lo orgullosa que está de su hijo, además de agradecer a los medios y hasta a los chismosos el apoyo dado y pidió a su hijo seguir conservando el don que Dios le dio, que es saber cantar como lo hace: sin duda, el clímax del concierto fue cuando Cristian invitó a su papá a subir al escenario, de quien estuvo muchos años distanciado. Verlos juntos cantar e intentando bailar fue inolvidable. Ver la manera en que observaba a su padre constata que los rencores quedaron en el pasado. Fue muy gracioso ver a mi querido Loquito cantando y bailando El brujo, con esos pasos característicos y que hizo tan famosos, lo que  provocó la euforia. A Manuel lo noté muy exhausto y le pedía a Cristian que parara, pues no podía más. Al final recibió miles de aplausos y regresó a su lugar. Por más de tres horas, Cristian deleitó a la gente. Es difícil encontrar con un concierto tan redondo, éste lo fue, no sólo por su maravillosa voz, sino porque, además, se notó que le invirtió en la producción, la escenografía, los arreglos musicales, bailarinas y músicos. No quedó a deber: pocas veces uno se encuentra con este tipo de artistas que se entregan completamente a la preparación de un concierto y no sólo eso sino también en el escenario. Fue una noche de homenajes que no podrá olvidarse.

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