La economía y expectativas votan
- En México vimos un logro ineludible: la estabilidad. Bajos precios quese traducen en créditos o en mejorías en el poder adquisitivo.
La economía influye en el voto. Muchos recuerdan es eslogan de campaña de Bill Clinton, diseñado por su asesor James Carville, y por el cual el ex gobernador de Arkansas ganó la presidencia de EU en 1992. El eslogan: “Es la economía, estúpido”, es recordada por todos, y desde luego influye en las elecciones.
Ayer vimos las elecciones estatales previas a la presidencial de 2012. Y en el voto, en alguna proporción, influyó el bolsillo y la expectativa de mejorar económicamente. Sin duda.
Pudimos ver unos candidatos mejor que otros. Campañas mejores que otras. Acusaciones de mal uso de recursos. Pero de que la economía votó, lo hizo.
Logro en estabilidad, pero no basta
En México vivimos un logro ineludible: la estabilidad. Bajos precios que se traducen en créditos hipotecarios, préstamos automotrices, o simplemente en mejorías ligeras en el poder adquisitivo.
El lado malo: la estabilidad no va de la mano con el crecimiento. Seguimos teniendo un crecimiento muy por debajo del que podríamos tener, un crecimiento que no genera los empleos de más del millón de jóvenes que entran al mercado formal del trabajo cada año. El mercado interno deprimido se va traduciendo en economía informal y desgano sobre la obtención de un puesto laboral. Ello también influye en el voto.
Bolsillo y, sobre todo, expectativas de mejoría
La economía y las expectativas de mejoría son componentes de las elecciones. Hemos tenido momentos en la historia económica de crecimiento a ritmos altos, de 7% anual, como fue el último año de Ernesto Zedillo, pero se pierden las elecciones porque hay una expectativa de mejoría con el cambio. Otras ocasiones hemos tenido elecciones competidas, donde la ratificación del modelo económico juega en la contienda, tal y como sucedió con las pasadas elecciones presidenciales entre López Obrador y quien ganó, el presidente Calderón.
También suele suceder que muchos gobiernos, no sólo en México, gastan de más para el año electoral y crean una expectativa de mejoría de muy corto plazo, la cual no se logra concretar cuando ya están en el poder. Son las acusaciones que se tienen en los estados, o las que se hacen en regímenes petroleros, como el de Venezuela de Hugo Chávez.
En México cada vez más va siendo difícil usar el Presupuesto para ganar elecciones federales, ya que como lo ha dicho Ernesto Cordero, secretario de Hacienda (y quien quiere ser candidato presidencial), buena parte del gasto federal viene etiquetado, está comprometido. Hacia allá tenemos que ir: el Presupuesto vía resultados y multianual, para impedir designios electorales o de otra índole. Lo mismo sucede con los presupuestos estatales. Hay varios gobernadores que quieren ser candidatos presidenciales, y en los estados todavía no están bien puestos los candados presupuestales.
¿Qué tanto votó la economía?
Lo cierto: la economía vota. Pero son los bolsillos y la expectativa de mejoría. Bien dicen que prometer no empobrece, pero en campañas electorales las promesas deben sustentarse. Por ejemplo, no hay candidato que diga que va a elevar los impuestos, y muchos de ellos cuando llegan se encuentran con finanzas públicas deterioradas, y deben aumentar los gravámenes. Insistimos: el elector tiene inteligencia. Su bolsillo vota. Pero a veces lo hace mucho más su expectativa, basada en datos reales, de mejorar su condición económica. En cierto grado la economía votó en estas elecciones estatales. Y lo hará decisivamente en las presidenciales de 2012.
IETU: González insiste, no afecta a Pymes
El documento enviado por la Secretaría de Hacienda al Congreso de la Unión sobre el IETU está bien diseñado. Menciona cómo el IETU ha sido un complemento del ISR, e incluso el subsecretario de Ingresos, José Antonio González, lo defiende argumentando que el IETU ha impedido que tenga que subir más el ISR, tal y como sucede en otros países. Es decir, el Impuesto Empresarial a Tasa Única es un gravamen de control que complementa al ISR, no lo suple. Aun así no deja de tener un doble cálculo, y desde luego sería más fácil una verdadera reforma fiscal a fondo. Pero no la va a haber hasta el próximo gobierno federal. Nadie la quiere lanzar.
Con base en ello, el IETU es indispensable. Sólo que debe sortear una fuerte crítica: su afectación a las pequeñas empresas, a las Pymes que no pueden deducir la nómina y tienen problemas con el flujo. Al respecto, el subsecretario de Ingresos nos recuerda que el estudio realizado por ellos ve cómo el IETU “muerde” por igual a las Pymes que a las grandes empresas, por lo cual no se va en contra de la pequeña empresa. Y sigue recordando: es de control, no sustituye el ISR. La defensa de Hacienda es interesante. Esperemos que el Congreso enriquezca la discusión.
