Edomex, Oaxaca y... adiós
La suma de dos de los liderazgos que movilizan a los maestros contra el gobierno de Oaxaca da un resultado inmanejable: Los ideólogos no ven una diferencia sustancial entre dos burgueses y dos versiones del capitalismo, y los pragmáticos no distinguen entre el anterior manejo del presupuesto y el actual. Carecen de incentivos para terminar pronto el conflicto o hacer un
EL LABORATORIO QUE NO ES. La elección de gobernador en el Estado de México es considerada, tan frecuente como erróneamente, el laboratorio de la elección presidencial. Por sus dimensiones demográficas, por su importancia política y por la cercanía de las fechas se suele decir que en una se experimenta y se preludia la otra. La verdad es que, históricamente, los resultados han sido tan dispares que no puede establecerse una correlación. Con todo, este año la atención mediática es aún mayor porque Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador están jugando sus cartas en Toluca. Los que tienen menos que perder y más que ganar son Calderón y López Obrador, y lo contrario ocurre con Peña Nieto: si contra todos los pronósticos su candidato saliera derrotado, su capital disminuiría peligrosamente. Se ve muy difícil, porque el intento del Partido Acción Nacional y del Partido de la Revolución Democrática por construir una alianza para derrotar al Partido Revolucionario Institucional fue reventado (paradójicamente por el lopezobradorismo y el peñanietismo, con móviles diversos pero con consecuencias convergentes).
Por la importancia del estado, los tres partidos se esmeraron en definir sus candidaturas. No conozco a Eruviel Ávila, pero sé que era el más popular de los aspirantes priistas. Luis Felipe Bravo Mena y Alejandro Encinas son hombres honorables; el primero fue líder nacional panista y posee experiencia y peso específico propio, y el segundo es uno de los activos perredistas más valiosos, uno de los poquísimos puentes en un partido dividido por un pantano de discordancias y, para usar una afortunada descripción de Ciro Gómez Leyva, lo más cercano que tenemos a un Lula mexicano. No es un trío cualquiera, pues. Ahora bien, la ventaja que les lleva Ávila a sus dos opositores es demasiado grande y se ve muy difícil que alguno de ellos pueda rebasarlo. Sin embargo, será interesante observar los trackings: si Encinas sigue creciendo y Bravo Mena no se rezaga demasiado, y si la suma de los porcentajes de intención de voto de ellos dos alcanza a la del puntero, la tentación de forjar una alianza de facto a la guerrerense será muy difícil de resistir. Y si a fin de cuentas el abanderado de Peña perdiera contra ese eventual y factual abanderado aliancista, no sólo la correlación de fuerzas sino también las estrategias de cara al 2012 cambiarían significativamente.
LAS CONTRADICCIONES QUE NO SE AGUDIZAN. La suma de dos de los liderazgos que movilizan a los maestros contra el gobierno de Oaxaca da un resultado inmanejable: hay ultras que actúan con una lógica insurreccional y también hay oportunistas que aprovechan la coyuntura para acaparar prebendas. A ninguno de esos grupos le conviene llegar a un arreglo razonable con el gobernador del estado. El objetivo es postrarlo, exprimirlo. No importa que sea Gabino Cué, el hombre que derrotó al cacicazgo del otrora enemigo número uno de ese mismo magisterio, Ulises Ruiz. Para ellos resulta irrelevante que al golpear a Gabino mermen la posibilidad de construir un régimen estatal más democrático y menos corrupto. Los ideólogos no ven una diferencia sustancial entre dos burgueses y dos versiones del capitalismo, y los pragmáticos no distinguen entre el anterior manejo del presupuesto y el actual. Unos y otros carecen, así, de incentivos para negociar y terminar pronto el conflicto o hacer un “receso” en la lucha.
Las razones de los destrozos que ese enfrentamiento podría dejar en Oaxaca son dos. Por una parte, el revolucionario concibe la devastación de un estado o de un país como un camino válido hacia la sociedad sin clases y, por otra, el vividor la justifica en tanto revancha redistributiva: ir contra los ricos hasta emparejarse. Es una verdadera lástima, porque en este caso la destrucción que ese movimiento contribuiría a generar sólo podría llevar al debilitamiento de uno de los proyectos políticos más esperanzadores de nuestra transición trunca. Dígase lo que se diga, la llegada de Cué al poder significó un gran paso adelante, y quienes lo niegan podrían darse cuenta de su error demasiado tarde.
MI DESPEDIDA. Éste es el último artículo que escribo en mi segunda etapa como articulista en Excélsior. Primero fueron diez y ahora casi cinco años de escribir cada semana, de ver publicada mi colaboración cada lunes. Ha concluido mi ciclo en este periódico y no quiero irme sin poner en práctica lo que me enseñó mi padre: que el agradecimiento, antes que un deber, es un privilegio. Me asumo pues un hombre privilegiado al agradecer a esta empresa que ha sido mi casa en dos épocas distintas pero igualmente cruciales de México. Gracias a sus directivos, particularmente a Pascal Beltrán del Río y a sus colaboradores, de quienes recibí siempre respeto y amabilidad. Y gracias a usted que me distinguió con su lectura, con su comentario, con su felicitación o con su crítica. Gracias, muchas gracias a todos.
*Director de Posgrado de la Universidad Iberoamericana
Twitter: @abasave
