Así, no

Si bien en el deporte y en la guerra se trata de ganar, siempre se deben guardar las formas, los principios y la historia.

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Mucha polémica se ha generado en torno a los recientes partidos entre el Real Madrid y el Barcelona.

Sin duda que la gran rivalidad que en su tiempo tenía implícita una enorme diferencia política, motivada por la mano dura del general Francisco Franco, madridista furibundo, y su opresión sobre Cataluña.

En ese largo tiempo, el Real Madrid fungía como el equipo del poder, el equipo oficial, mientras que el Barcelona representaba a la oposición. Es obvio que todo lo que se vivió en esa época sólo forma parte de la historia, sin embargo, la rivalidad es muy distinta, los propios equipos lo son.

Si usted analiza las plantillas de ambos equipos la internacionalización es más que patente, en especial en el Madrid, que no tiene empacho en este tiempo en echar mano de cualquier jugador comunitario o internacional, e incluso ha contratado a un técnico con formas y estilo muy distante al linaje e historia de este equipo.

Si bien en el deporte y en la guerra se trata de ganar, siempre se deben guardar las formas, los principios y la historia.

Sé que los madridistas, desde Plácido Domingo, que borda el himno del Real Madrid, pasando por el propio rey, Su Majestad Juan Carlos de Borbón, y millones en el planeta festejaron el título en la Copa del Rey, sin embargo me parece que en lo profundo de sus pensamientos se decían que “así, no”.

Así, no, porque no tiene lógica dejar en la banca a tres delanteros para salir muerto de pavor a jugar en el Bernabéu sin ataque, sin gol.

Qué habrán pensado el Pipita Higuaín, Adebayor y Benzema al verse sentados en la banca sin poder aportar goles, que es lo suyo ante el esquema ultra defensivo implementado por Mourinho.

Peor aún resultaron las declaraciones del entrenador portugués, cuya pedantería y soberbia rebasan la tolerancia, incluso del más prudente.

Definitivamente el gran error lo ha cometido el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, que, ante su urgencia por conseguir títulos y regresar a su equipo a la hegemonía, decidió vender el alma al diablo al llevar a Mourinho a dirigir a su equipo.

Algo me dice que tanta pedantería y desplantes del portugués generarán en el futuro inmediato su despido o su dimisión al frente de los merengues.

Exigía un delantero ante la lesión de Gonzalo Higuaín, llevaron a Emmanuel Adebayor, pues Karim Benzema no es de su gusto y los dejó en la banca; inaudito.

¿Qué pensarán, incluso algunos que ya no están entre nosotros, como Zidane, Sanchís, Zamora, Hugo, Pirri, Puskas, Raúl, Juanito, Michel, Butragueño, Amancio, Camacho, , Di Stéfano, Gento, Hierro y, muy en especial, Del Bosque?

Seguramente que así, no.

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