El extraño caso de JWT y las licitaciones turísticas
- Es raro que se le haya dado una adjudicación directa a esta compañía.

Carlos Velázquez
Veranda
Dicen que cuando un animal camina como pato, grazna como pato y nada como pato, seguramente es un pato; así es que entre los dueños de las agencias de publicidad no pasa por alto la proactividad que ha mostrando JWT por las cuentas gubernamentales del turismo en México.
Es cierto que la Ley de Adquisiciones le ha hecho daño al turismo, pues al privilegiar el precio sobre la calidad y la creatividad de los servicios ha frenado potenciales campañas de excelencia.
Sin embargo, no deja de ser extraño que JWT y J Walter Thompson de México hayan obtenido asignaciones directas, esto es, sin concurso y brincándose esa regla, por parte del sector turismo, por más de mil millones de pesos en los años previos, hecho sin precedente en la historia del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM).
Es innegable que la campaña de JWT en Norteamérica sobre el “México que tú creías conocer” ha sido exitosa, aunque inentendible que al participar en la licitación por un contrato de dos años y otros mil millones de pesos, pretenda doblar sus honorarios.
Ahora hay una licitación en marcha en el Fonatur, que dirige Adriana Pérez Quesnel, LA-021W3N003-N5-2011, relativa a los servicios de promoción y publicidad de aquí a 2013.
Para este proceso se utilizó un mecanismo de evaluación de la propuesta técnica y económica a través de puntos y porcentajes, previsto en el Ley de Adquisiciones, que derivó en un resultado muy apretado, con una diferencia mínima de treinta y tres centésimas de punto entre las dos propuestas finales.
Sin embargo, a pesar de que la propuesta de la empresa JWT resultó tener un costo 24% mayor a la de Olabuenaga Chemistri, a la primera firma se le asignó la cuenta.
Un caso que ya derivó en un pleito formal que deberá resolver el órgano interno de control del Fonatur.
Alguien parece querer abusar de la buena fe de la titular de la Sectur y del CPTM, pues sólo así se explican cifras tan extrañas.
Divisadero
Ocean Star. Precisamente Henry Yaniz, el director de Ocean Star Cruises, y el presidente de la empresa, Anuar Name Checa, parecen haber abusado de la buena fe de Guevara y del presidente Felipe Calderón, al lanzar un proyecto con una embarcación en mal estado.
La primera travesía fue un suplicio para los pasajeros que incluso soportaron la falta de alimentos en uno de los trayectos y, aunque la firma dijo que cumplía con todas las certificaciones de seguridad, el incendio de uno de los motores prueba lo contrario.
Mientras, Benjamín Méndez, director de relaciones públicas, “saltó por la borda” un día después del problema, en vez de generar un programa de manejo de crisis como le hubiera correspondido a un profesional.
Asueto. Esta columna reaparecerá el lunes 25 de abril.