Otra vez, el IPC en su línea primaria… o cerca
Los mercados tomaron ayer un nivel más normal de operación. Era lo razonable.
Como era de esperarse los mercados retomaron cierta calma el día de ayer, seguramente después de evaluar algunos de los temas que mencioné como los que habían generado inquietud en los participantes. Como quizá usted recuerde, amigo lector, hubo de todo, como en botica. Cuando eso pasa, se requiere un rato para darles su lugar a las cosas.
Sin embargo, los mercados se toman las cosas con calma. La sesión de ayer no fue en estricto sentido de alza como señalan los indicadores en América, en todo caso diría que hubo de todo a lo largo del día, pero sobre todo me parece que los mercados están pensando en los resultados que vendrán en las próximas semanas para tratar de equilibrar su visión entre dos puntos: por una parte está la necesidad de ajustar las estimaciones de crecimiento en la economía global —y en consecuencia las que se hacen para los resultados corporativos— dado que ciertamente hay elementos que no existían hasta hace poco y que por lo que hemos visto no se han resuelto tan pronto como se hubiese pensado.
Me refiero fundamentalmente a los eventos de Japón y a los de Oriente Medio y norte de África. Por otra, a juzgar por lo que hemos visto en los primeros meses de este 2011, las economías han crecido en todos lados, unas más y otras menos, pero hay que conocer los resultados y confrontarlos con las estimaciones, para ver a la luz de este análisis, cuánto se tendría que ajustar el pronóstico para los años venideros y por tanto las valuaciones.
A mano alzada, la impresión que tengo es que se especula sobre que los resultados serán buenos en lo general, pero nadie desconoce los riesgos globales que hay, los que mencioné y los que conocemos y mucho hemos comentado. Esto hace que nadie quiera vender porque las cosas de lo macro y lo global se pueden ver amenazantes en cualquier momento, al menos no sólo por eso, tampoco se decide a comprar porque parezca, a partir de los indicadores “indirectos” que las empresas pueden tener un valor mayor que el que se había supuesto.
Nuestro IPC ha “aguantado” razonablemente bien. Quiero decir que su comportamiento es ordenado, no si sube o baja el precio. Se está acercando otra vez a la línea de tendencia primaria que ha respetado durante tres años, lo que supone que, riesgo mediante, puede apoyarse en ella para iniciar una trayectoria alcista. Y aquí me remito a lo que he escrito en algunas Consejerías recientes respecto de la “táctica” operativa. A mediados de marzo (el 18), cuando el IPC llegó a los 35 mil 418 y había rebasado la línea de tendencia primaria —aclaro que esa es la que yo he trazado; otros probablemente tienen otra— hice explícita mi posición: no vendo y sí compro. A principios de abril (el 4), con el IPC en 37 mil 775 escribí que quizá el rally alcista podía extenderse un poco más, pero que yo prefería tomar algo de mis utilidades y pérdidas, para esperar una corrección.
Eso es lo que ha venido ocurriendo en los días recientes. El IPC llegó a 38 mil puntos el 6 de abril y ayer cerró en 37 mil 437 (habiendo tocado 37 mil 200 en el intradía) muy cerca de la famosa tendencia primaria. En días pasados (el lunes 11 de marzo) mencioné que era posible que a más de uno le estuviera “dando frío” la baja que se estaba desarrollando y argumenté con algunos elementos técnicos, que no había motivo para ello. Sé perfectamente que los argumentos “técnicos” o de cualquier otra índole valen un sorbete cuando uno no se siente confortable en una cierta situación de mercado (la que sea), pero es ahí donde se pone uno realmente en “juego”.
Creo que una vez más es la posición a la que estamos llegando. No estoy hablando del “largo plazo” (sabe usted que no es mi estilo, aunque sí creo en ello. He estado en el mercado más de la mitad de mi vida y sí me ha funcionado), ése que se usa para evadir la responsabilidad del resultado cotidiano. Hablo de lo que tengo enfrente, de lo que veo y bueno, me parece que se vuelve a presentar una oportunidad de alza. Si no fuese así, la corregiré y tomaré mis pérdidas o menores utilidades. Lloraré un rato y nada más y me prepararé para lo que sigue. Suerte.
