Deudas y déficits, lo peor de la crisis no ha pasado
En Estados Unidos, Obama sólo quiere sobrevivir políticamente.
WASHINGTON.- Lo elevado del tono que ha tomado el debate político entre Obama y el Congreso para reducir el déficit fiscal de 10.8% del Producto Interno Bruto (PIB) y la deuda neta del gobierno que alcanza 99% de su trillonaria economía, no pretende mostrar la voluntad de cooperación internacional o a caer bien entre los participantes del G-7, los BRIC, el G-20 o supone que le están haciendo caso a los llamados del FMI, que dirige Dominique Strauss-Kahn, sino que es cuestión de sobrevivencia política.
Fíjese que la resolución final para facilitar la operación del gobierno estadunidense se ha intensificado y lo hará aún más porque en las siguientes semanas, se estima que la deuda pública alcanzará el límite mandatado por el Congreso de 14 trillones 300 mil millones de dólares (75% del PIB) y, pese a que la discusión tiene el mismo diagnóstico de que es necesario un recorte de al menos 4.4 trillones en el déficit fiscal, para reducir también a niveles manejables la deuda externa, que requiere de tomar 500 mil millones de dólares por año para financiarse.
Evidentemente, el límite no es político sino legal, y si antes de julio no está resuelto, Estados Unidos se enfrentaría al dilema del default, una realidad que a todo mundo le parece lejana, pero que a estas alturas, muestra el tamaño de los desequilibrios globales y la ausencia de consensos políticos en las principales democracias del mundo, como la estadunidense, para lograr acuerdos que permitan disminuir, no sólo su propio riesgo financiero, sino retomar un crecimiento sólido.
En el caso de México, la discusión debiera ser revisada con lupa, pues pueden ser variadas las consecuencias de los acuerdos de recorte de gasto o aumento de impuestos, y el llevar el déficit en 14 años a 2.5% del PIB sin tener afinado el crédito masivo en el sector bancario, puede tener el efecto de mantener un ritmo de expansión económica en Estados Unidos lento y prolongado.
México, como usted sabe, está observando una expansión económica, que se antoja insuficiente frente a economías como la de los BRIC (que se reunieron ayer en China), pero hay que decir que pareciera que los responsables de la política económica encabezados por el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero y el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, han decidido y obtenido el apoyo del presidente Felipe Calderón, de no generar impulsos ficticios que pudieran prender la alerta amarilla por sobre calentamiento de la economía o aumento de presiones inflacionarias, y al mismo tiempo, acompasar el ritmo de crecimiento al que experimenta nuestro principal socio comercial.
El reto, sin embargo, será el lograr estimular la economía interna a partir de acuerdos políticos, que en esta ocasión no son de carácter fiscal.
Por cierto, hasta acá nos enteramos que, para variar, el priista Francisco Rojas ha hecho de las suyas al detener el acuerdo de la reforma laboral que se había alcanzado en la Comisión de Trabajo.
Dicen además, que a este acuerdo sujetó el que salga la reforma a la Ley de Competencia que trae un arreglo institucional que no le gusta a la fracción de los diputados del PAN que lidera Josefina Vázquez, la ley de APP’s que ya parece de sepultura obligada por tantas veces que la regresan y, finalmente la Ley de Acciones Colectivas. Disque a los diputados les interesan los consumidores y esta última reforma la impulsó Murillo Karam en el Senado y es gran amigo del mexiquense gobernador Enrique Peña.
De Fondos a Fondo
¡Qué buenas noticias las que nos llegan hasta acá de la OPI de Aeroméxico, pues el pricing se fijó en 31 pesos por acción!
Se colocaron como 330 millones de dólares que representan 17% del valor de capitalización de la empresa que es como de mil 940 millones de dólares.
Esa es la diferencia entre hacer bien la tarea (contra el destruir valor que generó la anterior presidencia del Consejo de Administración de Mexicana, aunque quieran achacárselo a Borja), pues la demanda total fue por más de 600 millones de dólares, esto es, fue poco más de dos veces la oferta, de manera que quedó sobre suscrita y abre la posibilidad hacia delante de realizar una expansión de capital apoyada en mercados.
Sin lugar a dudas, la oferta permite acomodar bien el libro, pues se tendrá un buen balance entre inversionistas, personas físicas e institucionales, porque participaron sociedades de inversión, fondos de capital y también afores y, no sólo inversionistas nacionales sino de América Latina, principalmente de Santiago de Chile y también de Londres.
