México, una tarea pendiente
El país se encuentra en la mejor forma macroeconómica.
WASHINGTON.- Los riesgos que afectan a la sostenibilidad fiscal entre economías avanzadas y emergentes siguen siendo elevados, y no se necesita leer el Monitor Fiscal del Fondo Monetario Internacional para llegar a esta conclusión, porque no todos los países y regiones han avanzado al mismo ritmo en la eliminación de los estímulos fiscales efectuados en la crisis de 2009.
La revisión de cómo está la condición fiscal de todos los países muestra que México se encuentra en la mejor forma macroeconómica, puesto que se ha realizado la mayor parte del ajuste fiscal y la deuda pública neta ha registrado un aumento moderado en los últimos tres años.
Y mire que esto es cualidad, si considera que el FMI por voz del director del Departamento Fiscal, Carlo Cottarelli, en un señalamiento inusual y directo, apuntó a Estados Unidos (y con ello al gobierno de Barack Obama), de ser el único país —junto con Japón— que no está cumpliendo el compromiso contraído en el G-20 para reducir a la mitad su déficit fiscal y carece de una “estrategia creíble” para estabilizar su creciente deuda pública, lo que provoca un riesgo.
Sin embargo, su debilidad sigue siendo la aparentemente baja tasa de recaudación fiscal y la limitada acumulación de “guardadito” presupuestal, pues aunque diga Juan José Suárez Coppel que sin Pemex los mexicanos pagaríamos 50% más de impuestos, la verdad es que el país tiene las tasas más altas de impuestos, pero la cantidad de tratos excepcionales hace que más de la mitad de los mexicanos no paguen impuestos.
De acuerdo con el Monitor Fiscal del FMI, se espera que el déficit fiscal estructural (con todo déficit ampliado) alcance este año 1.8% del PIB, pero para 2012, año de elecciones presidenciales y a pesar de que se proyecta que se mantengan elevados los ingresos petroleros y que continúen aumentando los ingresos impositivos derivados de las reformas recientes en materia de recaudación, el déficit se está estimando en 2.4% del PIB para ese año.
También se prevé que en promedio, supere 2% del PIB entre 2013 y 2016, lo que da cuenta de que el organismo no está previendo ningún descalabro financiero en o con la transición presidencial en puerta.
Eso son buenas noticias para todos los partidos políticos, pero no así para los desafíos de mediano y largo plazo, pues el margen de maniobra fiscal es muy pequeño (no más de dos puntos del PIB) para enfrentar contingencias en los años por venir.
En el caso chileno, ese margen se torna elevadísimo, pues alcanza siete puntos del PIB y en el caso de Brasil y Argentina ronda cinco puntos del PIB, aunque en estos últimos casos.
¿Qué le afectaría a México? Según el FMI, la inflación no es un issue, tampoco el déficit fiscal o el déficit en cuenta corriente porque tienen adecuado financiamiento, tampoco la deuda externa o interna ni el aumento en tasas. Pero lo que sí es un tema, es el rezago estructural que tiene la economía mexicana y que no sólo requiere de aumentar en al menos cuatro puntos del PIB los ingresos fiscales para aumentar el gasto público en inversión, sino otras reformas que mejoren la competitividad de la economía.
Todo esto lo traemos a colación porque evidentemente el problema de fondo que tenemos en el año preelectoral y electoral, es la ausencia de compromiso en y entre los partidos políticos para resolver diferencias y, en y entre las empresas privadas para decidirse de una vez por todas a ampliar mercado, no a pelearse por un pedazo de un mercado limitado.
De Fondos a Fondo
Y en plena confrontación entre mitómanos y mitoteros en el sector de telecom, ayer se instaló el Consejo Consultivo de la Cofetel, en cuya presidencia fue electo por unanimidad Carlos Casasús López Hermosa, director general de la Corporación Universitaria para el Desarrollo de Internet. Él ya fue presidente de este órgano consultivo, pero su llegada asegura la neutralidad del órgano colegiado.
Por cierto, llamaron la atención dos nombres: el de Manuel Rodríguez, ex subsecretario de Transporte y coordinador de Asesores de Luis Téllez, y el de Jorge Álvarez Hoth, ex subsecretario de Comunicaciones.
En el primer caso, tiene una gran cercanía con el titular de la SCT, Dionisio Pérez-Jácome y tres de cinco comisionados y; en el segundo, evidentemente pesa más contar con él que tenerlo en la trinchera.
Por cierto, le comento a quienes ya cocinan el cambio en la LIE en materia de Inversión Extranjera en telefonía fija, que todos los acuerdos están detenidos en la oficina del diputado priísta Francisco Rojas (dicen que de ello pende la venta de Maxcom, que preside Eduardo Vázquez, que disque tiene amarrada Telefónica Movistar, que preside Francisco Gil, y a la que le asignan un precio de 110 millones de dólares como si no trajera pérdidas, un elevadísimo apalancamiento y escaso Capex), empezando por la reforma laboral, a la que se han sujetado en órden la Ley de Competencia, luego la de APP’s, y más adelante la Acciones Colectivas y, por último la LIE para telefonía fija.
