¿Ya te asustaste Marcelo?

El movimiento del SME crece, porque así lo permitió el GDF.

David Páramo

David Páramo

Padre del análisis superior

La actitud de Marcelo Ebrard y sus más cercanos colaboradores ante las acciones violentas del SME abre tres posibilidades:

Primera. El jefe de Gobierno de la Ciudad de México ya se asustó por un movimiento que él mismo dejó crecer. ¿Recuerda cuando Ebrard se ofrecía, al más puro estilo Sarkozy, como mediador entre el SME y el gobierno federal? Sí, en aquella época que el populista presidente de Francia se vendía como mediador entre la guerrilla y el gobierno de Colombia.

Durante mucho tiempo el jefe de Gobierno hizo declaraciones en torno a que ellos no reprimirían este tipo de movimientos y que garantizarían la libertad de expresión. No pocas veces dejó entrever que tenían razón en demandas, que no tenían validez jurídica, como la de usar a CFE como patrón sustituto.

La violencia de este grupo ha venido creciendo en sus movilizaciones. ¿Recuerda cuando en una de sus primeras marchas destruyeron el equipo de una televisora? El gobierno de la capital no dio seguimiento a esta denuncia, como tampoco lo hizo cuando golpearon al primer transeúnte y reportero; cuando atacaron propiedad de CFE y lesionaron a trabajadores de esa paraestatal o comenzaron los sabotajes a las mufas… hasta acumular casi mil 300 denuncias.

Segunda. Le dejaron de servir políticamente. Mientras vio a la organización sindical que encabeza Martín Esparza pareció ser útil en su ilusión de ser candidato del PRD a la Presidencia de la República, les protegió con una cobija de impunidad en contra de sus crecientes delitos.

Los funcionarios del gobierno capitalino han comenzado a hacerse las víctimas diciendo que se trata de un ataque en contra del gobierno de la Ciudad de México, puesto que en su lectura Esparza podría usar los recursos que durante años esquilmaron a Luz y Fuerza del Centro como herramienta política para apoyar al PRI del DF.

Resulta difícil de creer que el PRI en la Ciudad de México esté dispuesto a vincularse con uno de los movimientos menos populares y más odiados en los tiempos modernos. La violencia del SME sólo ha despertado desprecio en la sociedad.

Quizá sería más creíble suponer que el SME, que evidentemente no tiene 16 mil afiliados, pero sí millones de pesos, no jugará con Ebrard y están dispuestos a ir con algún cercano a Andrés Manuel López Obrador.

Tercera. Una mezcla de las dos. Que por un lado se haya asustado de la fuerza de un movimiento que dejó crecer como si fuera émulo de Santiago Creel con los macheteros de San Salvador Atenco y que políticamente le hayan dejado de servir.

De una manera francamente cobarde el jefe de gobierno se ha ido a esconder a la Secretaría de Gobernación, una dependencia de un gobierno que él no reconoce y sobre la que hace mil faramallas para no estar junto al jefe del Ejecutivo, Felipe Calderón.

Ebrard está actuando de una manera irresponsable que le pinta cabalmente como un hombre débil, políticamente convenenciero e incapaz de gobernar apegado a la ley.

Resoluciones transparentes

Uno de los grandes avances que ha tenido Banco de México en cuanto a transparencia es hacer públicas las minutas de su Junta de Gobierno para que no haya duda sobre los motivos que llevaron a tomar una u otra decisión y, quizá lo más importante, que no haya sorpresas.

La sanción que aplicó CFC a Telmex, más allá de que está en el sentido correcto, implica una multa tan desproporcionada que, efectivamente, podría funcionar como una vacuna en contra de las pláticas.

Esta decisión fue tomada, difícilmente podría ser de otra manera, con el voto de calidad de Eduardo Pérez Motta. A pesar de que se trata de un organismo que tiene cinco votos para dar una visión colegiada, el presidente de CFC y el comisionado Rodrigo Morales votaron a favor de la multa.

En contra estuvieron los comisionados Luis  Alberto Ibarra y Miguel Flores Barnés  y José Agustín Navarro se abstuvo.

Si bien, desde el punto de vista de la técnica es correcta, la realidad es que llama la atención que se haya tomado una medida con sólo dos de tres votos posibles, tratándose de un asunto no sólo tan elevado económicamente sino tan relevante para la competencia en el sector de las telecomunicaciones. Así, parecería que se trata de una jugada de cara a las tribunas.

Cambios populistas

Los cambios que pretenden hacer los legisladores del PRD en la Ciudad de México que, supuestamente, buscan beneficiar a los mercados públicos y a quienes viven, cada vez peor de mercados públicos, son una muestra de cuán equivocados pueden estar los populistas.

No nos detendremos, al menos por el momento, a analizar que los trabajos en las tiendas de autoservicio son mejor remunerados que los de un mercado; sin embargo, sí es un hecho que los consumidores deben tener la posibilidad de comprar donde les resulte más barato.

En defensa de estas medidas populistas se ha dicho, por ejemplo, que se busca cuidar las tradiciones. No todas son buenas, puesto que algunas como vender caro, poco y tener malos sistemas de operación son tradiciones que deben cambiar inmediatamente a favor de los consumidores.

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