El moderno Prometeo
Somos responsables de muchos logros, pero asumimos nuestro compromiso de atacar los problemas que han surgido...
Hoy se estrena en México Frankenstein, adaptación del National Theatre de la célebre novela de Mary Shelley. La obra que se proyectará en el Lunario del Auditorio Nacional fue dirigida por Danny Boyle, ganador del Óscar por Quisiera ser millonario. En la puesta, Boyle cuestiona nuestras ambiciones, al tiempo que nos exhorta a reflexionar sobre las consecuencias de nuestros excesos.
Frankenstein se publicó por primera vez en Londres en 1818. En aquel entonces, los riesgos potenciales de la Revolución Industrial que se gestaba eran claros para la autora británica. La ambición desmedida del hombre se convertiría en el monstruo que castigaría su atrevimiento. Su arrogancia sería su perdición.
Es innegable que los seres humanos hemos logrado un desarrollo científico y tecnológico sin precedentes. Nuestras creaciones nos han permitido hacer cosas extraordinarias. Volamos más alto y viajamos más rápido; nos comunicamos a grandes distancias en cuestión de segundos; nuestros procesos de producción son más eficientes y veloces; y vivimos más tiempo gracias a los avances médicos.
Sin embargo, el tema central de la novela sigue vigente en la sociedad actual. Después de 200 años, el monstruo sigue vivo y tiene muchas caras: Cambio climático, pobreza extrema, crisis financiera, crimen, violencia desmesurada… Y hoy, al igual que Frankenstein, debemos combatir las consecuencias de nuestras pretensiones excesivas.
El doctor Frankenstein viajó cientos de kilómetros para buscar a un monstruo del que había perdido el rastro. En su trayecto encontró la redención. Con esto, la obra de Shelley nos dice claramente que el camino para controlar a nuestros demonios no será fácil. Sin embargo, estoy segura de que las vías actuales llegarán al mismo destino. Si trabajamos juntos y de manera decisiva lograremos controlar nuestros problemas en los próximos años.
En el Reino Unido se han gestado algunos de los más grandes logros del hombre. Desde el descubrimiento de la penicilina hasta creación de la world wide web, la gente de mi país ha sido reconocida por su creatividad y su capacidad para resolver problemas de forma innovadora. No obstante, también en mi país se gestaron los problemas de la Revolución Industrial que atemorizaban a Mary Shelley. Somos responsables de muchos logros, pero también asumimos nuestro compromiso de atacar los problemas que han surgido en la búsqueda de esos avances.
Por tal motivo, mi gobierno ha identificado la necesidad de redefinir el camino. El mundo y la economía deben crecer, sí, pero de manera sostenible, responsablemente y tomando en cuenta que vivimos en un planeta al que tenemos que cuidar. Estamos comprometidos para que el mundo sea un lugar más justo y más libre. Luchamos para atacar los embates del calentamiento global y apoyamos a las sociedades que desean tener gobiernos más democráticos. Trabajamos porque los mercados seas más grandes y abiertos, pero también más equitativos.
El mensaje de esta obra también resuena en México. Su país está igualmente preocupado y ha trabajado duro para proteger su biodiversidad, su medio ambiente y conseguir una mayor equidad social. Los cambios necesarios han comenzado a generarse y nuestros países desean encabezar este proceso.
¡Vayan a ver la obra!
Espero sus comentarios en: londoneye@fco.gov.uk
