Destinatario conocido
Hay ocasiones en las que no queda otra que hacerse a un lado y ceder el espacio a hechos y dichos verdaderamente serios e importantes. Además, este escribidor es de los que creen que dos o tres palabras bien articuladas dicen más que mil imágenes, por lo que lo invita ...
Hay ocasiones en las que no queda otra que hacerse a un lado y ceder el espacio a hechos y dichos verdaderamente serios e importantes. Además, este escribidor es de los que creen que dos o tres palabras bien articuladas dicen más que mil imágenes, por lo que lo invita a leer partes sustanciales de un documento que el martes 5 de abril hizo público la doctora Esther Orozco, destacada científica mexicana y rectora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), creada en el 2001 por Andrés Manuel López Obrador, entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, en cumplimiento de una promesa de campaña.
Ella, su máxima autoridad, afirma que a diez años de creación la UACM es un “fraude educativo”. Dice textualmente:
“Entre los magros logros obtenidos, este año, con el apoyo de ICyTDF (Instituto de Ciencia y Tecnología del DF), posiblemente titularemos 353 estudiantes, los cuales, sumados a los 47 que se titularon en los nueve años anteriores nos darán 400. Cifra bajísima para una ciudad urgida de espacios universitarios para un cuarto de millón de jóvenes al año, y, que, además, necesita formar nuevos ciudadanos y ciudadanas preparados para construir una sociedad con menos pobreza, menos ignorancia, más equitativa y menos violenta que nuestra generación edificó.
“Hicimos un estudio detallado de la situación académica individualizada para cada estudiante y normalizada para su tiempo de permanencia en la UACM, para todas las carreras, lo cual develó lo que llamamos Coeficiente de Desempeño Académico (CDA) de cada alumno de licenciatura. (…) Los resultados muestran que el 52% de los estudiantes inscritos entre el 2001 y el 2009 y activos hasta el 2011 (diez mil 697 estudiantes), tiene un CDA menor a 2.5 en una escala del 0 al 10, y sólo alrededor de un 15% tiene un CDA por encima de 5.0. La mitad de los diez mil 697 estudiantes analizados tiene una permanencia en la UACM mayor al periodo suficiente para cursar una carrera una vez y algunos tienen ya casi 2. o 2.5 períodos cumplidos o por cumplir y les falta trecho”. (Ella calcula, en otra parte de su documento, que algunos estudiantes tardarán 20 años en terminar su carrera).
Más: “He de decir que se ha hecho creer a muchos estudiantes de la UACM que terminar una carrera no es uno de los objetivos de asistir a la universidad, y así, pueden avanzar tan lentamente como quieran o puedan. Ser libre y ser ‘anti-neoliberal’, de acuerdo con quienes sustentan estas ideas, que seguramente no aplican en la educación de sus hijos e hijas, significa que no existan reglas ni requisitos en la formación de los y las jóvenes, más allá del necesario desarrollo de amor por el conocimiento, aunque no dicen cómo se cultiva ese amor. Cada quien como quiera o como pueda. ¡Vaya receta! Juego perverso, en el que las exigencias no pasan de reclamos leves, porque al final todos viven en el confort de la no rendición de cuentas, pero se malbaratan los sueños y los anhelos de los jóvenes, quienes a veces, por desgracia, caen en el juego, como caen en el de la propaganda televisiva, y viven el espejismo de que están en el mejor lugar y en las mejores condiciones para educarse”.
La doctora Orozco, —quien ha laborado en instituciones como el ICyTDF, en el Cinvestav-IPN y en las universidades de Ciudad Juárez y de Chihuahua, premiada por la Unesco, y en 1998 candidata del PRD a la gubernatura de Chihuahua— explica que “el 80% de la comunidad decidió que yo debía ser la rectora, pero los grupos políticos enclavados en la UACM por diez años, hoy en busca de plataformas para los próximos procesos electorales, y la carencia premeditada de reglamentos que normen el trabajo y la vida universitaria, hacen casi imposible realizar cualquier tarea. Para mantener la casa en paz, la única posibilidad sería la de dejar hacer y dejar pasar lo que sea. Mi formación de ciudadana responsable y mis compromisos con quienes confiaron en mí, me impiden asumir esa actitud”. Y aclara que esa situación no es responsabilidad de los estudiantes.
Hasta ayer sábado 9, ninguna autoridad del Gobierno del Distrito Federal ni la Asamblea Legislativa habían dado respuesta pública al reclamo público de la rectora de la UACM. La propia doctora Orozco informa que en diez años, además de los inmuebles de esa universidad, se han otorgado cinco mil 476 millones de pesos a dicho proyecto educativo. Ese dinero es público, aportado por quienes pagan impuestos en el DF. Ella y ellos merecen una respuesta.
