Educación y valores
No nos quedemos con losbrazos cruzados, no esperemos siempre que las acciones y las soluciones las hagan otros.

Pablo Carrillo
La neurona
La convocatoria que lanzó la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) para dialogar en torno a dos aspectos que son fundamentales en el futuro de nuestro país: educación y valores, ha resultado por demás exitosa.
Con la presencia de dos mexicanas de excepción, como son la gran golfista Lorena Ochoa y la alpinista Karla Wheelock, así como la del presidente del Club Pachuca, Jesús Martínez, y del director de la Conade, Bernardo de la Garza, el evento ha tenido una conclusión muy sólida y perspectivas positivas.
El lograr que el valor del deporte y la educación sean parte integral de la formación de nuestros niños, es fundamental.
Se debe hacer un esfuerzo desde todas las trincheras para incrementar la cultura del deporte y la activación física, en cada vez mayor número de hogares en México. No es posible que tengamos tal cantidad de obesos en este país.
Se tocaron temas como la educación física, tan relegada de las mentes de las autoridades educativas de México; urge un cambio de mayor intensidad para lograr estos objetivos. Reforzar e incrementar los programas deportivos en las primarias y secundarias es una necesidad impostergable.
Si bien se hacen esfuerzos por revertir esta factura de elevado costo social y económico para nuestra nación, de ser una sociedad con enormes problemas de salud en el futuro. Nuestras generaciones del mañana necesitan crecer de la mano de los valores y la educación, no perdamos de vista que el deporte es un formidable vehículo para ello.
El tener la importante presencia de Lorena Ochoa, ha sido, además de un gran aliciente, una lección de cómo ser exitosa, humilde e íntegra, pues la gran campeona del golf dedica gran parte de su tiempo a su fundación.
Curiosamente la fundación de Lorena Ochoa se dedica a la educación de niños de escasos recursos. Lo tiene claro.
La gran mayoría de los problemas de descomposición social que padecemos en nuestros días tiene como uno de sus principales detonadores la carencia de educación y valores.
Apoyemos, pues, esta misión, en el afán de ser participativos y no esperar que las soluciones que todos anhelamos en la búsqueda del país que todos deseamos, llegue como un milagro.
No nos quedemos con los brazos cruzados, no esperemos siempre que las acciones y las soluciones las hagan otros.
El tiempo apremia. Actuemos, el beneficio no sólo es para los más necesitados, el beneficio redundará en una sociedad mejor.