Realineación en telecomunicaciones

Iusacell y Televisa comparten una misma filosofía de mercado.

David Páramo

David Páramo

Padre del análisis superior

Tal y como lo adelantamos en las columnas de ayer y anteayer, Televisa e Iusacell cerraron una alianza que dará una vuelta radical al negocio de las telecomunicaciones en México, puesto que conforma un grupo con mucho mejores posibilidades de competir en contra de la alianza que domina 90% del mercado.

Mucho más allá de los detalles de la operación, en los que básicamente la empresa que encabeza Emilio Azcárraga adquirió poco más de mil 600 millones de dólares en obligaciones convertibles de la empresa que dirige Gustavo Guzmán, el hecho verdaderamente relevante es la forma en que se dará ahora la competencia dentro del sector de las telecomunicaciones.

Las administraciones de Televisa e Iusacell comparten una misma filosofía de mercado, la cual puede definirse como tener empresas sólidas que puedan enfrentar las prácticas monopólicas mediante una estrategia en la cual se juntan la mejor tecnología, contenidos y una política clara que disminuirá los precios a favor de los consumidores.

A finales del año pasado, parecía que todo estaba más o menos definido: Telcel y Movistar realizaron un acuerdo de interconexión que sólo puede comprenderse en el entorno de la concurrencia que tienen ambas empresas en América Latina. Sólo así se puede explicar que la telefónica que preside Francisco Gil Díaz haya aceptado las condiciones en México.

Esta situación y no ninguna otra (como las que algunos pobremente informados han especulado y que tendrían que ver con discusiones netamente comerciales) fue la que hizo ver a las empresas de Ricardo Salinas Pliego y Azcárraga de que la unión hace la fuerza.

Lejos de pensarse que se trata de una alianza defensiva, se trata de la creación de una fuerza con gran sinergia ya que son empresas complementarias que, desde el punto de vista de mercado conjugan experiencia y capacidad. Quizá su debilidad, ahora superada, era la falta de un peso específico.

En sentido contrario a las imaginaciones de algunos analistas como los de Banamex, no sólo se concretó la alianza sino que, además, está impulsada por los motivos correctos: Televisa pretende una salida para incursionar en el negocio de las telecomunicaciones lo cual le permite consolidar su oferta global. Iusacell logra consolidar sus posibilidades de competencia desde su 4% de mercado, mediante una inyección de capital que, dicho sea de paso, demuestra el gran negocio que hizo Salinas Pliego comprando una telefónica prácticamente quebrada y llevándola a Concurso Mercantil donde se han venido corrigiendo sus graves problemas financieros.

La alianza sólo se circunscribe al negocio telefónico. No es, difícilmente lo será, un paso para la unión de las empresas de televisión o cualquiera de los otros negocios que mantienen. Vamos, ni siquiera incluye a Unefon que es otra empresa de telefonía de parte de Grupo Salinas.

A partir de esta alianza y lo anunciado en días pasados por MVS, que comanda Joaquín Vargas, el panorama y la forma de leer lo que está ocurriendo en materia de telecomunicaciones ha cambiado radicalmente.

Como le hemos señalado en esta columna, el árbitro sigue sin aparecer. Dionisio Pérez-Jácome no acaba de tener los elementos suficientes para tomar acciones desde la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Mony Sacha de Swaan y Eduardo Pérez Motta han tomado la salida fácil. Coinciden en señalar que les faltan atribuciones suficientes para regular los tramos de mercado que les corresponden y le tiraron la toalla a los legisladores exigiéndoles que cambien la ley. Ni el presidente de la Cofetel ni el de la CFC han atinado a explicar cómo quieren que se hagan los cambios.

Rápida reacción

¿Se acuerda todo lo que se dijo en torno a que Nextel era un nuevo competidor en el sector de la telefonía móvil? ¿Seguramente recuerda todas las veces que las autoridades garantizaron que no permitirían que alguien ganara licitaciones del espectro para luego “revenderla”, “rentarla” o cualquier operación parecida?

Sí, todos esos rollos con los que se trató de justificar no sólo la asignación de la Licitación 21 a favor de la empresa que comanda Gustavo Cantú sino la 20 donde supuestamente se establecieron barreras para evitar la consolidación.

Como lo dimos a conocer en exclusiva en esta columna desde hace varias semanas, Nextel estaba negociando con Telmex una alianza. Primero como proveedores de servicios… ¿Luego?

Mexicana, el enredo

La situación de Mexicana de Aviación es como la de aquel animal que está desahuciado, pero como todos lo miembros de la familia lo querían mucho, tienen miedo de “ponerlo a dormir” como sería lo correcto para dejar de alargar el sufrimiento de ocho mil trabajadores.

Algunos han tomado el camino de emplearse en otros lados, otras las de convertirse en modelos sin ropa, los más siguen teniendo una vaga esperanza de que podría lograrse un rescate.

En el gobierno también hay algunas diferencias serias en torno a cómo enfrentar el problema: Javier Lozano sigue convencido en que cualquier esfuerzo merece la pena para rescatar la empresa; sin embargo, Ernesto Cordero y Dionisio Pérez- Jácome no comparten esta posición puesto que están mucho más por una quiebra ordenada.

Convención bancaria

La 74 Convención Bancaria es, sin lugar a dudas, un terreno en el que se demuestra cómo la mezcla entre normas claras, un gobierno activo, pero no interventor y tiradores de alta capacidad financiera es lo correcto. No puede debatirse la elevada competitividad del sector bancario, puesto que se trata de una de las ramas económicas más dinámicas de la sociedad.

Temas: