Mi villano favorito
- La banca en México es un sector ejemplar para muchos otros.

David Páramo
Padre del análisis superior
Hoy por la tarde comenzará en Acapulco la 74 Convención de la Asociación de Bancos de México, un sector que, en la inmensa mayoría de los sentidos, es ejemplar a pesar de la débil reputación pública y la facilidad con la que políticos irresponsables les convierten en blanco de sus críticas.
De entrada, hay que hacer a un lado los ridículos llamados generalmente de autoridades y políticos de que la banca debe prestar más o cobrar menores intereses (siempre sin especificar en qué tipo de créditos. El lugar común habla de tarjetas de crédito en la que la dispersión va de 17% a más de cien por ciento) y concentrémonos en la realidad del sector.
A pesar de la conseja popular que dice que hay poca competencia bancaria. En un sector con 43 instituciones los seis bancos de mayor tamaño no tienen la participación de mercado que, por ejemplo, tienen Telcel y Telmex en el terreno de las telefónicas o la concentración que hay en la televisión por cable.
En un ambiente en el que compiten bancos nacionales con extranjeros en igualdad de circunstancias las participaciones de mercado parecen mucho más a un chart de carreras que a un sector en el que no hay competencia.
En la punta, Bancomer y Banamex pelean palmo a palmo por ser las instituciones de mayor tamaño con nichos diversificados. El banco que preside Ignacio Deschamps ha buscado más la banca masiva de menudeo y el que comanda Enrique Zorrilla se ha mantenido en los sectores tradicionales de negocio.
El tercer lugar ha ganado dos posiciones en el corto lapso en el que Alejandro Valenzuela ha ocupado la dirección de Banorte. Lo han hecho con una mezcla muy inteligente de diversificación de nichos y la adquisición de Ixe, con lo cual completa su gama de negocios.
El cuarto lugar le corresponde a Inbursa, dirigido por Antonio Slim, el cual se ha venido consolidando como una institución sólida que si bien opera más en los sectores de banca de inversión, tiene algunos productos destinados a la banca masiva.
El quinto lugar del sector es fuertemente peleado por Santander y HSBC. El primero, comandado por Marcos Martínez, que está haciendo esfuerzos denodados por mantenerse con compras como la cartera de GE Capital y parecería que debería buscar una adquisición o fusión.
En cuanto al banco que dirige Luis Peña se está viviendo un profundo proceso de racionalización y corrección en cuanto a su posición en el mercado, ya que había perdido rentabilidad. Parecería que en muy poco tiempo se verá el resultado de la estrategia.
Cuando legisladores y políticos hablan de la banca tienen a “un villano favorito”; sin embargo, sectores como el de las telecomunicaciones (donde muchos de sus actores principales también participan en la banca) deberían voltear a ver lo que se puede hacer cuando hay normas de mercado, con autoridades que las hacen cumplir sin importar los apellidos del regulado y donde se registra una competencia sana en la que parecería que alcanza para todos.
Los que preocupan
Si bien es cierto que, como le comentábamos en anteriores entregas, prácticamente toda la banca mexicana cumple con las normas de Basilea III y que es, por mucho, uno de los sectores más fuerte de la economía nacional. Sí hay bancos que preocupan puesto que tienen elevados niveles de cartera vencida que si bien están lejos de ser un problema sí deben ser un foco amarillo.
Banca Coppel ha cometido cualquier cantidad de errores en el otorgamiento de créditos masivos y enfrenta los problemas de entrar de una mala manera a un sector que claramente es dominado por Bancomer y Banco Azteca, presidido por Luis Niño de Rivera, que aprovechó la experiencia crediticia que había acumulado durante muchísimos años Elektra.
El segundo es Invex, dirigido por Juan Güichard, que ha tenido demasiados problemas para digerir la cartera de Spira (una operadora de tarjetas de crédito que actuó con una gran responsabilidad); sin embargo, han estado haciendo un gran esfuerzo a través de la creación, desde enero pasado, de Sicard una manera de mejorar su imagen.
Unión Televisa-Iusacell
Ayer por la noche se estaban afinando los últimos detalles para cerrar la asociación entre Televisa y Iusacell. Hoy por la mañana podrían estar anunciándose los términos definitivos de un acuerdo que tiene como principio fortalecer la competencia en la telefonía a favor de los consumidores.
La empresa que comanda Emilio Azcárraga potenciará a la telefónica que dirige Gustavo Guzmán de tal manera que podrán hacer frente a la alianza que tienen desde finales del año pasado Telcel y Telefónica, ambas con una participación de 90% de ese mercado. Iusacell tiene apenas cuatro por ciento. Quienes ayer opinaban que la posibilidad de esta alianza era de 50%, pues también se equivocaron. Se trata de una acción que demuestra que la unión de los pequeños hace la fuerza dentro del sector de la telefonía móvil a favor de una competencia más sana en el mercado.
El anuncio de la asociación sólo es entre Televisa y Iusacell, no participan, ni lo harán, las otras empresas del grupo de Ricardo Salinas Pliego.
Puras deudas
A estas alturas no debería sorprenderle todo lo que tenga que ver con Mexicana de Aviación y Gerardo Badin, hoy estamos en posición de confirmarle que las “supuestas garantías de seriedad” que presentó la semana pasada TG Group no son más que una vacilada.
La inmensa mayoría del dinero que pondrían no provendría de aportaciones de capital sino de créditos de un fondo de inversión estadunidense llamado Perla, es decir, de cuajar la operación simple y sencillamente se trataría de más deuda para la línea aérea.