¿Firmar o no firmar? Esa es la cuestión

El comercio con Colombia ha sido muy dinámico y efectivo para México. Según datos de la Secretaría de Economía.

En las próximas semanas, el Senado mexicano deberá aprobar una ampliación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia, vigente desde 1996 y que originalmente incluía a Venezuela, país que se retiró del mecanismo G3 en 2006. Posteriormente, una vez terminadas las negociaciones, deberá también aprobar el TLC con Perú.

En la actualidad, México y Perú cuentan con un Acuerdo de Complementación Económica (ACE) N° 8, que data de 1980, el cual es muy limitado, pues contempla sólo 390 partidas, de un universo de 12 mil.

Lo anterior es de suma importancia, considerando que 85% del comercio exterior mexicano es con Estados Unidos y la crisis de 2008 demostró la vulnerabilidad y debilidad de la excesiva unión con la economía estadunidense; por ello, la urgente necesidad de diversificar las exportaciones mexicanas, sobre todo con países cuyas economías experimentan un fuerte crecimiento.

El comercio con Colombia ha sido muy dinámico y efectivo para México. Según datos de la Secretaría de Economía, desde su entrada en vigor, las exportaciones mexicanas a Colombia se multiplicaron por 12, al pasar de 306 a tres mil 757 millones de dólares, un crecimiento de  mil 100 por ciento.

Las importaciones se multiplicaron 6.5 veces, al pasar de 121 a 795 millones de dólares, 550% superiores. El comercio total pasó de 427 a cuatro mil 556 millones de dólares, un aumento de 967 por ciento. Lo anterior refleja una balanza comercial positiva para México.

Colombia en un mercado muy atractivo para México, por su actividad y crecimiento; además, es el segundo mercado de las exportaciones mexicanas en América Latina y también el segundo destino de la inversión mexicana en la región, con más de cinco mil 550 millones de dólares acumulados. Esto abre una ventana de oportunidades muy amplia todavía.

Cabe aclarar que productos como el café, azúcar, plátano, cacao y tabaco, sensibles para México, quedarán excluidos del nuevo TLC con Colombia.

Por su parte, las negociaciones para alcanzar un TLC entre México y Perú están en la etapa final.

Se ha visto que el mercado peruano es sumamente atractivo para empresas mexicanas, ya que ha mostrado tasas de crecimiento sostenido sin precedente, así como la modernización de su economía.

Las inversiones mexicanas en Perú suman más de tres mil millones de dólares y, según estimaciones de la Secretaría de Economía, el comercio con Perú genera 23 mil empleos para los mexicanos. De firmarse el tratado, este número puede casi duplicarse en los próximos cinco años al generar 17 mil nuevos puestos de trabajo. La firma de este nuevo acuerdo es prioritaria para el actual gobierno peruano, ya que el próximo 10 de abril se celebrarán elecciones generales en dicho país.

Hay que puntualizar que, hoy, sólo el cuatro por ciento del total de las importaciones de los países latinoamericanos son de productos mexicanos. Lo anterior no representa el peso real del comercio mexicano, ni la capacidad exportadora de sus empresas. Por ello, las oportunidades son infinitas; más aún porque las economías latinoamericanas muestran un crecimiento sostenido por la expansión de su demanda interna, por el comercio interregional y por la diversidad de su comercio.

Por último, México es la segunda economía de la región, después de Brasil. Si de verdad América Latina es nuestra prioridad, dejemos a un lado la retórica de la unidad  latinoamericana y hagámosla realidad, con una mayor presencia económica y una efectiva integración comercial, lo que se traducirá en una verdadera diversificación de las relaciones económico-comerciales con el exterior.

* Profesora de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac México Norte

forointernacional@anahuac.mx 

Temas: