Divorciarse

Mariagna Prats y Marcelo Ebrard enviaron un comunicado para confirmar el fin de su unión matrimonial.

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

 “El amor es una revolución de dos”, dice Francesco Alberoni en un gran libro que se llama Enamoramiento y amor y que distingue ambas circunstancias, separadas por el hecho de la “construcción” de un proyecto común. Si no hay proyecto, entonces el enamoramiento está destinado a disolverse, sin convertirse en el lugar en el que dos se convierten en “conspiradores” (dos que respiran al mismo tiempo). En fin, pero eso da para otra columna…

El hecho es que, aunque ya era un rumor que corría por los pasillos desde hace algún tiempo, hasta el lunes por la tarde nos enteramos, de forma extraoficial, que la separación de Marcelo Ebrard y Mariagna Prats era un hecho. Alberto Tavira lo escribió en su espacio “Cuna de grillos” en animalpolítico.com Y de ahí comenzó el suspenso, la espera por la reacción de la Jefatura de Gobierno del DF.

Y llegó ayer: un comunicado que firmaron ambos, Ebrard y Prats, confirmaba la nota de Tavira. Las razones piden ellos que queden en su intimidad, aunque deberán estar conscientes de que será imposible detener a la prensa del corazón en busca de los motivos. Lo cierto es que el hecho se vuelve noticia, cuando se habla de un personaje indispensable en la vida política de un país que en 2012 estará en busca de su nuevo Presidente y es él una de las posibilidades.

Porque tan importante es para unos que, como en el caso de Enrique Peña Nieto, de quien se dice que su relación y posterior boda con la actriz Angélica Rivera fue parte de la fabricación de la imagen fraternal y familiar para el aspirante más fuerte de los priistas, el detalle perfecto para que el círculo quedara cerrado. Tanto así que ayer se hablaba de la creación de un parque que llevará el nombre de la antes actriz, hoy primera dama mexiquense.

Pero con Marcelo y Mariagna la historia fue siempre distinta. A Prats dejó de vérsele bajo el reflector desde una accidentada participación en un evento en Tláhuac en 2007. Desde entonces el jefe de Gobierno dejó de manejar una imagen de pareja pública, sólo la mostraron de nuevo cuando la inauguración del gimnasio de Madonna, en noviembre del año pasado, y eso porque la circunstancia ameritaba el reflector, pienso. En el comunicado, escriben, el común acuerdo es el elemento que, así como los unió, hoy los lleva por caminos distintos, sin darle la espalda al cariño que se formó. Esta separación se da fuera del escándalo, como se dio el inicio de su noviazgo, y el enlace, realizado apenas unos días después de que Ebrard ganara la Jefatura de Gobierno del DF en 2006.

Y aunque los detalles de este tipo de noticias, que dicen mucho de ellos según cómo llegan al dominio público, son, sobre todo en estos tiempos electorales, carne de cañón para engordar o aligerar peso a las campañas, lo cierto es que asombran la sensatez y la discreción en el manejo de la información. No se habla de un divorcio del jefe de Gobierno, ni siquiera de su matrimonio, como una estrategia. Se trata sólo de un movimiento personal que no aspira a levantar polémica. Incluso ayer, mientras las redacciones de todos los medios recibían el comunicado que anunciaba la separación, el jefe de Gobierno no alteró su agenda y siguió con sus actividades que lo llevaron a la delegación Iztapalapa. ¿Eso le significará algo a Marcelo, ahora que está en busca de la Presidencia?

Vemos que para algunos la vida en pareja es elemento indispensable, mas, para otros, su agenda de trabajo no va en relación ni forma o hace formar parte a la vida privada. Y la decisión de divorciarse, en este caso, parece absolutamente personal. Y en el siglo XXI eso tiene que ser del todo normal y respetable. ¿Quién quiere políticos que no son ni siquiera capaces de ser íntegros en sus asuntos del corazón? Yo aplaudo que ambos hayan tenido la valentía de decirse adiós antes de encadenarse a los reflectores de la simulación privada a la que tantos y tantos políticos también rinden un culto que se antojaría inaceptable. Así pues, que les vaya bien en esta nueva etapa de su vida… Y, claro está, a partir de ahora, el jefe de Gobierno y precandidato a la Presidencia, Marcelo Ebrard, se convierte en un “codiciado” soltero…

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