Ley estadunidense con impacto en México

La trascendencia de la Ley de Cumplimiento Fiscal de Cuentas Extranjeras estadunidense es que tiene implicaciones extraterritoriales.

Comenzarán a darse cambios en el esquema bancario mexicano a pesar de que la Ley de Cumplimiento Fiscal de Cuentas Extranjeras (Foreign Account Tax Compliance Act, o FATCA), aprobada por el Congreso de Estados Unidos, entrará en vigor en enero de 2013.

Las instituciones financieras de nuestro país deberán adoptar políticas y procesos tecnológicos, sistémicos, de recursos humanos y de requerimiento de información sobre las inversiones y las cuentas pertenecientes a contribuyentes estadunidenses.

La trascendencia de esta ley es que tiene implicaciones extraterritoriales, afectarán a las instituciones mexicanas por las políticas y procedimientos que exige. La ley responde a una estrategia de lucha contra la evasión tributaria y tiene como fin llevar a cabo una fiscalización y recaudación más eficiente de los ciudadanos o residentes estadunidenses dentro o fuera de su territorio, por medio de la identificación y declaración justa de los recursos económicos.

La regulación surge del análisis del gobierno de EU sobre la posibilidad de que haya personas o entidades que manejen dinero a través de instrumentos en el extranjero, que pudieran no ser visibles para la autoridad fiscal.

De acuerdo con Óscar Ortiz, socio líder de la práctica de Impuestos para el Sector Financiero en Deloitte México, se presume que, esos contribuyentes no declaran todo lo que ganan, por lo cual las entidades que cuenten con inversiones estadunidenses, de personas físicas o morales, deberán firmar un acuerdo donde se comprometan a ciertos procedimientos que permitirán obtener información sobre los activos de esos clientes.

Si las instituciones financieras mexicanas no se adhieren al acuerdo, cualquier pago proveniente de EU que reciban  por rentas, intereses y dividendos originados en acciones y valores estará gravado con 30% de impuesto.

Tres por Mexicana

Sería más costoso echar a andar a Mexicana que poner en operación tres aerolíneas en operación, desde cero. Aunque las autoridades mexicanas aún no definen el fin de este tema, las apuestas no van a favor de la aerolínea, sino de aprovechar la experiencia de lo ya vivido.

Es cuestión de echarle un vistazo a la solución que se le dio a la quiebra de Taesa, que comandaba Alberto Abed; Aerolíneas Azteca o Panam, esta aerolínea, al final sólo pudo vender el nombre.

A decir de especialistas del sector aéreo, como Simón García, sería mejor voltear a ver soluciones, ya que el mercado aéreo tiene cabida para tres nuevos jugadores, que atiendan a un mercado de 12 millones de pasajeros que dejaron las salidas de Mexicana, Aviacsa y Aerocalifornia.

Mercado que existe y está dispuesto a pagar un precio, no por nada se incrementó en un 20% la operación de las aerolíneas ejecutivas. En fin, la pregunta es ¿cuánto tiempo más se requerirá para dar una respuesta de fondo a los temas de Mexicana y del sector aéreo?

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