El fracaso de la alianza

Uno de los damnificados de la pasada elección de dirigentes en el Partido de la Revolución Democrática fue el esfuerzo por concretar una alianza electoral opositora en el Estado de México, que desactivara la “maquinaria política” que representan los intereses del ...

Uno de los damnificados de la pasada elección de dirigentes en el Partido de la Revolución Democrática fue el esfuerzo por concretar una alianza electoral opositora en el Estado de México, que desactivara la “maquinaria política” que representan los intereses del PRI en la entidad, que necesariamente pasan por la elección presidencial de 2012.

Algunos análisis indican que parte del fracaso del PRD y del PAN en lo de encontrar un candidato común para una probable alianza se debió a la habilidad del gobernador Enrique Peña Nieto por escoger como su aspirante a la gubernatura al alcalde de Ecatepec, Eruviel Ávila Villegas, pero lo cierto es que desde hace meses se antojaba imposible “juntar” el agua con el aceite, independientemente de la decisión del PRI mexiquense.

Los agravios entre la derecha y la izquierda del Edomex son históricos. Desde hace décadas, los enfrentamientos políticos de ambas fuerzas han dejado abiertas muchas heridas que hasta la fecha no han cicatrizado, a pesar del optimismo de personajes como Ulises Ramírez, ex alcalde de Tlalnepantla, y uno de los “cuadros” del blanquiazul en el otrora “corredor azul” que le fue arrebatado al panismo en las elecciones locales de 2009.

Algunos panistas estaban dispuestos a “olvidar” esas afrentas con tal de frenar a Peña Nieto rumbo a las candidaturas para “la grande” el año próximo. Pero no calcularon que en las elecciones de dirigentes del sol azteca las cosas se iban a complicar al no haber acuerdos entre las tribus que dominan los sectores más importantes de ese partido. Al dividirse la cobija bejaranistas y chuchistas, la probable alianza en la entidad quedó reducida a nada ante las amenazas de López Obrador.

Líderes perredistas en el Estado de México se sienten agraviados por la actitud de los bejaranistas que han boicoteado los resultados de la famosa consulta de Alianza Cívica en la que simpatizantes del PAN y del PRD aprobaron ir en conjunto. Acusan a Dolores Padierna de “manejar” al Consejo Político para que rechace de una vez por todas los resultados de la consulta del 28 de marzo. La prueba está en que el fin de semana se suspendió la reunión de los integrantes de la Comisión Política a que había convocado la dirigencia de Jesús Zambrano y se pospuso para el próximo jueves, bajo la convocatoria de Dolores Padierna, férrea opositora a la alianza con Acción Nacional.

Lo cierto es que la alianza ya murió, aun antes de nacer. Lo que le queda a Acción Nacional es tratar de enderezar la campaña de su único precandidato registrado tras la declinación del ex alcalde de Naucalpan, José Luis Durán Reveles, y del senador Ulises Ramírez, y tratar de remontar el costo político de haber pretendido aliarse al PRD, así como propiciar la unidad del tricolor mexiquense que, ante la división de sus opositores, tiene ante sí un panorama electoral favorable para sus aspiraciones tanto en la entidad como en los demás estados.

Por su parte, el “ala dura” del perredismo nacional se apunta su primera victoria de la mano de Dolores Padierna, quien de esta manera le allana el camino a López Obrador para repuntar en las preferencias al interior del perredismo, con el objetivo de contender por segunda vez consecutiva para la candidatura por la Presidencia de la República.

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