Carita mata talento

Lo que propone Manlio Fabio al priismo es la versión ideológica y programática del exitoso

En el nuevo PRI —el de Humberto Moreira— se vive una suerte de esquizofrenia que no augura nada bueno a un partido que se dice en la antesala del poder presidencial.

Y es que mientras que con tino y olfato políticos el senador Manlio Fabio Beltrones propone volver a la máxima de Jesús Reyes Heroles en la sucesión presidencial —que antes de seleccionar al hombre se defina para qué quiere el PRI regresar al poder—, el puntero en los sondeos, Enrique Peña Nieto, prefiere la ruta del pragmatismo: el control político y económico. Pero vamos por partes.

Está claro que entre Beltrones y Peña Nieto no sólo se disputa la candidatura presidencial por el PRI, sino que prevalecen posturas —al parecer opuestas e irreconciliables— sobre la ruta que debe seguir el PRI para regresar al poder.

En el primer caso, el poderoso jefe de los senadores del PRI propuso como premisa fundamental para acceder al poder que los priistas analicen, discutan y concluyan cuáles son las razones y los objetivos por los que el PRI debe regresar al poder. Para muchos el ejercicio podría resultar ocioso, pero lo cierto es que se trata de una estrategia de profundo sentido político; además de su implacable sentido común.

En pocas palabras, lo que propone Beltrones al priismo es —parafraseando a Peña Nieto— la versión ideológica y programática del exitoso “te lo firmo y te lo cumplo”. Es decir, que cualquiera que resulte el candidato presidencial del PRI, no sólo se comprometa y firme la realización de obras e infraestructura —que sin duda son fundamentales—, sino a llevar al Estado mexicano, todo, a un estadio de modernidad, eficacia, libertades y —sobre todo— que cumpla con la razón del propio Estado: garantizar la vida y los bienes de los ciudadanos.

Según la tesis de Beltrones, el PRI no se puede presentar ante los electores —en su intento por regresar al poder— con sólo el pedestre argumento de que tiene las encuestas a su favor o, peor aún, que su candidato presidencial es el más popular. El PRI, dice Beltrones, debe comprometerse a regresar no sólo por el poder presidencial, sino para hacer realidad una transformación profunda del Estado mexicano. ¿Cuál transformación? ¿En qué dirección? ¿Con cuáles objetivos..? La respuesta a las anteriores interrogantes debe ser la oferta del PRI a los electores.

Pero el reclamo de Beltrones no es bien visto por el otro PRI, el de Peña Nieto y de Humberto Moreira. Y es que son muchos los indicios de que el priista más aventajado en las encuestas prefiere el pragmatismo puro y duro del poder. ¿Eso qué quiere decir? Que la prioridad de Peña está en la mancuerna del control político y el control del dinero. Y si existen dudas, basta saber que Peña Nieto ya se apoderó del PRI, del control del aparato tricolor, y que su gerente, Humberto Moreira, trabaja en alinear a los 19 gobernadores tricolores. Ese es el control político.

La otra cara de la moneda, el control económico, lo manejó Peña Nieto con tacto de ajedrecista. Primero, como todos saben, en un impecable jaque al rey, hizo candidato al gobierno mexiquense a Eruviel Ávila. Luego mandó como jefe de campaña del ex alcalde de Ecatepec, nada menos que a Luis Videgaray, el “alfil” de Peña Nieto, al que sacó de la poderosa Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, para operar la campaña mexiquense.

Pareciera un absurdo que un especialista en finanzas, presupuestos y reparto del dinero público sea enviado a operar una campaña electoral. Pero no, Videgaray va a manejar el dinero de la campaña de Eruviel que, en el fondo, es el manejo de los “futuros políticos” para Peña Nieto. ¿Qué sabe Videgaray de campañas electorales? Nada, pero sabe mucho del manejo de los dineros. Es decir, al ojo del amo… engordan las inversiones políticas de Peña Nieto.

Pero no es todo. Peña Nieto mandó como relevo en la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de San Lázaro a otro de sus alfiles, Alfonso Navarrete Prida, quien salió de la… ¡Comisión de Derechos Humanos! ¿Qué sabe de finanzas y cuenta pública Navarrete Prida? Nada, pero es un hombre de todas las lealtades de Peña, junto con Francisco Rojas, el poderoso jefe de la bancada del PRI, y “torre” en el ajedrez del mandatario mexiquense. Pero falta algo… ¡Claro..! A la secretaría de Finanzas del PRI, Peña Nieto mandó a su otra “torre”, a Jorge Estefan Chidiac, otro mago para la lana. Ese es el control económico. ¿Quién gana: Peña o Manlio? ¿Será que carita mata talento?

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@RicardoAlemanMx

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