Una gota en el mar
El enriquecimiento de las diferentes ideas es lo que hace a una nación más fuerte.
Un buen líder es aquel que no tiene miedo de arriesgarse por un bien común, es una persona que sabe dirigir, en este caso, al país. Esto es un trabajo en conjunto, ya que se requiere de buenos líderes en cada uno de los tres Poderes de la Unión al mantener cierta dependencia.
Se necesita de gente con sencillez y una mente abierta para poder llegar a un acuerdo mutuo; cada político, funcionario, inclusive cada ciudadano debe poner su grano de arena. El enriquecimiento de las diferentes ideas es lo que hace a una nación más fuerte, gracias a esto se tiene mayor criterio para tomar una mejor decisión/acción que implica una gran responsabilidad. Todos los días se aprende algo nuevo y acoger diferentes ideas representa madurez.
Si los funcionarios públicos logran unificarse y poner de su parte para lograr trabajar en conjunto; nuestra política sería mucho más eficaz.
¿Pero es realmente sólo un trabajo en conjunto? Si la gente piensa que México no va a cambiar, permite injusticias, acepta la indiferencia a la corrupción, o sólo culpa a otros y no defiende lo que cree, ni siquiera se pregunta ¿Qué puedo hacer yo?... Interés, lo primero que se necesita del líder de México.
Se buscan características como inteligencia, valor, honestidad, integridad, carácter, profesionalismo, firmeza en sus convicciones y que tenga los pies en la tierra, entre muchas otras.
Se necesita de un Presidente que sepa guiar a la gente a exigir superar todas sus expectativas, a dejar de tener miedo y que invite a pensar positivamente, a tener sed de grandeza, a saber que a pesar de las fallas queda la enseñanza del aprender a levantarte, cualquier acto que sea en favor de cada individuo, un trabajo que cada mexicano realice por méritos propios, gracias al esfuerzo diario, donde desarrolle todo su potencial, con el fin de lograr una utilidad a nuestro país.
Principalmente que sea alguien que no crea que aunque él cambie, nadie más lo hará. Alguien que tenga el conocimiento, las bases pero sobre todo la disposición; que no sólo tenga esperanza, sino también una visión por México. Una autoridad que conserve unido al pueblo y erradique las actitudes como el conformismo y la aceptación de las injusticias son las que continuamente nos llevan a esa apatía con nuestro país. Que tenga la sensibilidad para ponerse en los zapatos del otro pero a su vez el carácter y la fortaleza para saber sobrellevarlo.
Que realmente este consciente de lo que el patriotismo significa, que recuerde lo que le juró a la bandera: “te prometemos ser siempre fieles a los principios de libertad y la justicia”.
Sacar a México adelante sí es compromiso de todos, es muy cierto, pero es más cierto que cada uno de los mexicanos debe poner su grano de arena, ya que si no hay esa primera persona que se atreva a levantar la voz y hacer las cosas diferentes, esta gran tarea no va a ser posible.
Las oportunidades no se pierden; sólo las aprovecha otro. Sería ideal que gracias al ejemplo de una sola persona esa oportunidad se transformara en un bien común, una unión por un mismo objetivo, un trabajo conjunto en el que cada quien realice su parte de la tarea, en donde gracias al enriquecimiento mutuo se obtengan buenas ideas y buenas decisiones. Aquél que sigue cuando cree que ya no puede más, es aquél que hace la diferencia.
