Sensatez y equlibrio en tiempos de confusión
Los partidos han marginado a los electores condecisiones tomadas a su miope conveniencia.
Hay que tener cabeza fría y guardar equilibrio mental en el ambiente hoy día electrizado de informaciones políticas y económicas contradictorias.
La obsesión por la campaña presidencial de 2012 ha lanzado a la ciudadanía un remolino de confusión que los mismos partidos se han empeñado en crearnos. Hace más 20 años que montamos las instituciones para aplicar los principios de la democracia para darle voz y poder a la ciudadanía. La democracia electoral ya está. Tras de siete décadas de monopolio del poder, nuestro voto es contado y cuenta como factor determinante.
Los partidos, sin embargo, han marginado a los electores con decisiones tomadas a su miope conveniencia. Es hora de responder firme y sensatamente y cerrar oídos a la ruidosa publicidad política para detenernos y evaluar con toda calma y objetividad los méritos que puedan tener cada uno de los candidatos que aparecerán en el escenario, no como miembros de partidos, sino en cuanto a sus antecedentes y experiencia personales. Si usamos nuestro poder real en las urnas obtendremos funcionarios y legisladores con responsabilidad exigible.
En lo económico, la revoltura informativa es parecida a la política. Nos llueve una miscelánea de declaraciones contradictorias que hacen imposible saber si, después de todo, el país mejora o no. Por una parte crecen la desocupación y la economía informal, por otra parte suben los pronósticos del PIB, se señala pérdida de competitividad pero suben las exportaciones y las reservas monetarias. Las comparaciones internacionales son útiles pero insuficientes.
El censo de 2010 organizado por el INEGI nos da, afortunadamente, una clara evaluación de las condiciones sociales en que se encuentra el país que, en último término, lo resume todo.
El saldo neto es positivo. La escolaridad nacional ha subido de 6.5% a 8.6% en veinte años; 94.7% de los niños asisten a la escuela cuando en 1990 eran 85.8%. El 64.6% de la población se beneficia ya del Seguro Popular. Las viviendas populares son mejores que hace diez años, mejor construidas con pisos firmes en su gran mayoría con servicios de electricidad en 98%, y agua entubada en 91 por ciento.
Gracias a un mayor poder de compra están más generalizados que hace 10 años los servicios de telefonía y televisión. La creación de empleo se aceleró en 2010 y aumentará más en el presente aprovechando el “bono demográfico” que nos da potencial para dinamizar cadenas productivas y seguir apoyando las Pymes con compras de gobierno.
Con una inflación controlada al 4 o 5% anual podremos aspirar a un crecimiento del PIB de 6% que, con un crecimiento demográfico de 1.2%, significa un avance neto.
El país pide progreso con sentido social. Más que perder tiempo tratando de seguir enrevesadas campañas electorales o de interpretar ociosas versiones económicas, lo mejor para cada uno de nosotros es aplicar una buena dosis de pragmatismo constructivo. En lo político, hay que involucrarse personalmente en vigilar que nuestro voto sea respetado por los candidatos ganadores. En lo económico, emprender con decisión y de frente, como lo hacen los extranjeros que aquí llegan, nuevas actividades de todo tipo para desarrollar nuestros recursos naturales empleando gente y produciendo artículos para los que hay sobrada demanda dentro y fuera el país.
En la actual turbulencia política y económica del momento, tanto nacional como mundial, hay que tener una sólida confianza en nosotros mismos y en todos los mexicanos que nos acompañan en la fascinante etapa que vivimos y compartimos. Hay muchos países cuyos habitantes se están enfrentando, ahora mismo, a situaciones mucho más retadoras y trágicas que las nuestras. Ellos están luchando, incluso heroicamente, por vencerlas.
*Consultor
