Espero que el segundo trimestre sea por lo menos tan interesante como el primero

Por ahora, haber tomado riesgo ha tenido buenos resultados.

Agradezco mucho a los que me leen, oyen o deciden por lo que digo.

¡Terminó el primer trimestre de 2011! Y seguimos aquí, pese a todo. Si tuviera que juzgar a este año por lo que trajeron sus primeros tres meses y aún más, a esta segunda década del siglo XXI que empieza en este año que corre, pues digamos que las cosas van a estar “moviditas”. Usted, amigo lector, tendrá su personal apreciación de las cosas, pero al menos en parte, supongo que compartirá la apreciación anterior. Quizá una especie de resumen es que puede pasar casi lo que sea, pero los humanos parece que tenemos la capacidad de enfrentar y resolver los eventos que se presentan. Ojalá así sea. Y no por casualidad uso una expresión de origen árabe para expresar mis esperanzas.

El viernes 18 de marzo, una semana después de los eventos que han puesto a Japón en una situación realmente lamentable por todos los ángulos que involucran, me atreví a reiterar mi postura de “no vendo y sí compro”, haciendo en aquel momento referencia a lo que había escrito en la Consejería del 20 de enero pasado: el mercado podía bajar hacia la zona de los 36,000 puntos (en ese momento fluctuaba alrededor de los 37,800) y planteé la pregunta de si se estaba en posición de aceptar una pérdida adicional de 5%, pues tal posibilidad existía.

La posibilidad se convirtió en hecho y en las siguientes semanas vimos descender al IPC hasta 35,359 puntos en su punto mínimo de la baja que sufrimos desde principios de enero. ¡Rebasó la línea de tendencia primaria de alza! ¡Esto está muy feo! ¡Tú —Pedro Alonso— has dicho que una penetración de tal zona es una “señal” de venta! ¡Europa, Libia, Japón y su drama nuclear —y económico— Estados Unidos y su QE II… y todo lo demás, México incluido! Y sí, todo lo anterior es cierto y la cosa estaba horrible. Pero decidí tomar la posición que ya usted conoce: no vendo y sí compro. Y ofrecí algunas razones para apoyar mi postura.

En esta ocasión funcionó. Lo digo así porque en otras no ha sido tan feliz el resultado. En cualquier caso, agradezco la confianza de quienes decidieron acompañarme en esta idea y actuar. Algunos leyéndome y otros escuchándome. Otros, discutiendo conmigo. Otros dudando sarcásticamente de mi opinión. Otros, admitiendo mis juicios para que se tomaran decisiones sobre sus recursos. Y valga decir que hacer análisis sin concluir en una síntesis que tenga efectos reales, no es más que un ejercicio intelectual que es interesante y divertido, sin duda. Pero la cosa es completa cuando se asume riesgo, cuando el cuerpo siente lo que recibe. Cuando uno siente que se le mueve el piso si el mercado no responde a las expectativas que se han armado. Y ni modo, así es esto de tomar decisiones cuyos efectos sólo se verán en el futuro que, como muchas veces he compartido con usted, no existe hoy.

Cuando usted lea esta Consejería probablemente ya conocerá los datos de empleo de Estados Unidos para el mes de febrero último, del que, como escribí hace un par de días, parecen estar colgadas las intenciones subidoras de los mercados, sin que ello suponga que tal dato o lo que signifique para el crecimiento de la economía estadunidense sea suficiente para sostener una trayectoria alcista como la que vimos entre agosto y enero pasados. Lo que pienso es que es suficiente para mantenerlo en una condición de fluctuación lateral que permita operar con buenos márgenes durante algunos meses.

¿Cuánto tiempo? Difícil de decir. En la Consejería del jueves 24 de marzo me animé a decir que, como se veían las cosas “técnicas”, el IPC, que entonces estaba en 36,782, podía en su siguiente movimiento llegar con algo de suerte a la zona de los 37, 500 “y garra”, en donde para fines prácticos llegó ayer. Quizá hoy, si los datos de empleo de los gringos ayudan, pues la tal “garra” quizá sea más grande que chica. En cualquier caso, tomaría algo de mis utilidades, que no han estado mal, si se considera el punto de partida de mi apreciación del viernes 18 de marzo: o vendo y sí compro, cuando el IPC estaba en 35,418 y las cosas se veían horribles. Suerte.

Temas: