¿Cuándo enfrentaremos un problema, antes de que nos estalle en la cara?

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La ceremonia que con motivo de la presentación de los resultados definitivos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2010 se llevó a cabo en Los Pinos este lunes, fue, tal y como ha sido regla durante muchos años, otra oportunidad perdida para tratar de hacer consciencia acerca de un problema que si bien muchos en México no lo consideran así, en otros países piensan lo contrario y han intentado —desde hace años— sin éxito, dados los magros resultados obtenidos, reducir sus efectos negativos en múltiples aspectos de la vida económica, política y social.

¿Cuál es ese problema, que al menos en los discursos pronunciados en esa ocasión no fue mencionado con la importancia debida, y menos analizado y planteado recomendaciones al respecto? ¿Cuál es ese problema que muestran estudios diversos así como los resultados del Censo dados a conocer por el INEGI y ya está entre nosotros?

Ese problema, no es otro que la reducción significativa de la Tasa de Fecundidad la cual, así lo demuestran los datos irrefutables del Censo 2010, dados a conocer por el INEGI, ha caído de manera brutal al grado de estar hoy por debajo de la Tasa de Reposición que es 2.1 hijos por mujer.

Este problema —Tasa de Fertilidad por debajo de la Tasa de Reposición—, ha sido un viejo compañero de países como la extinta Unión Soviética y Japón y de no pocos países europeos. México y algunos otros países de América Latina, parecían —según algunos— estar a salvo de él ya que las parejas en México y América Latina, afirmaban, jamás estarían por debajo de ese 2.1 que dados los números actuales, se muestra inalcanzable.

Sin embargo, la decisión de millones de mujeres estos últimos diez o quince años en cuanto al número de hijos, demuestra que el problema está entre nosotros y de nada hacer, se quedará por años.

Bien nos haría revisar con seriedad y cuidado, el documento del INEGI con los datos del Censo de Población y Vivienda 2010: “Panorama Sociodemográfico de México”. En él, ya se puede ver la profundidad del problema que enfrentamos.

El “Invierno Demográfico” llegó a México y a no pocos países de América Latina; si bien algunos afirman que sus efectos negativos no se dejarán sentir antes de los años treinta por lo que es temprano para preocuparnos, otros señalan que es obligado empezar a diseñar políticas públicas y aplicarlas con el fin de lograr, en el mediano plazo, elevar la Tasa de Fertilidad  a ese 2.1 que se ha convertido —para muchos países— como dije, en una meta inalcanzable con sus consecuencias negativas en materia de empleo, finanzas públicas, pensiones y servicios de salud.

¿Ha revisado usted los resultados dados a conocer por el INEGI? ¿Si lo hizo, entendió las consecuencias de ese envejecimiento de la población, del “invierno demográfico”? ¿Pudo ver —en las cifras mostradas— los efectos altamente negativos que se dejarán sentir en pocos años, de no revertir lo que aquel documento exhibe sin maquillaje alguno en cuanto a la caída de la fertilidad en millones de mujeres mexicanas?

¿Ha leído acerca de lo que enfrentan Alemania, Rusia, Japón y decenas de países en materia de reducción —por debajo de ese 2.1— de la fertilidad? Sujeto a que el tema lo trate con más detalle posteriormente, por favor busque usted aquel documento en la página del INEGI para que empecemos, ambos, a entender a cabalidad por qué estamos ante un problema de graves consecuencias.

Estas últimas, justifican el esfuerzo.

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