Cuando te enamoras del cine

Ahora que por los 25 años de Pixar se han publicado numerosas fotos de John Lasseter, el cerebro notable detrás de Toy Story 1, 2 y 3, Buscando a Nemo, WallE, Up, Ratatouille, etcétera, y que ha revolucionado la forma en que se cuentan las películas de animación de los ...

Ahora que por los 25 años de Pixar se han publicado numerosas fotos de John Lasseter, el cerebro notable detrás de Toy Story 1, 2 y 3, Buscando a Nemo, Wall-E, Up, Ratatouille, etcétera, y que ha revolucionado la forma en que se cuentan las películas de animación de los últimos tiempos, veo el rostro de un hombre de 54 años con brillo y vivacidad infantiles en su mirada detrás de enormes anteojos, la piel rosada, una enorme sonrisa y sus camisas coloridas con palmeras, ratones, bichos; veo la imagen de un hombre exitoso que supo desde el principio lo que quería hacer con su vida y lo hizo, aunque ni el propio George Lucas en ese momento creyó en su sueño.

Lasseter es un caso muy semejante a Bill Gates, de esos que muchas chavas vieron como nerds, aburridos y poco agraciados y resultaron lo que mi abuela llamaría “excelentes partidos”; claro que ahora ser el causante del ingreso de más de seis mil millones en taquilla por 11 cintas de animación lo convierte en un verdadero sex symbol. Lasseter es casado y tiene cinco hijos, su familia es lo más importante en su vida y sin duda de sus hijos y del propio niño interior que cobija en su alma y ha sacado las historias de sus recientes películas.

A través de esta pasión por el cine que Lasseter proyecta en su trabajo se antoja un viaje al propio pasado para un autodescubrimiento del momento mágico en que vimos una película o varias y nos enamoramos para siempre del cine. Aquellos años en que por las tardes pasaban excelentes clásicos del cine negro, de comedias románticas, de dramas históricos, de grandes cintas bélicas, que desgraciadamente ya no pueden verse hoy más que por los deficientes canales de televisión de paga que más bien programan películas muy olvidables.

Las películas de Disney han formado parte de las vidas de más de cuatro generaciones desde hace casi 80 años, más lo que se acumule. En sus diferentes etapas pasamos a grandes rasgos por La Bella Durmiente, La Cenicienta, Pinocho, Dumbo, Blanca Nieves, Alicia en el país de las Maravillas; luego Peter Pan, La Espada en la Piedra, Los Aristogatos, La sirenita, Aladino, Hércules, La Bella y la Bestia, El Jorobado de Notre Dame, grandes clásicos de la animación tradicional, la de la técnica artesanal del cuadro por cuadro pintado a mano. Y es cuando entra en declive esa línea de producción de los estudios Disney, surge la visión de vanguardia de John Lasseter, quien desde antes de 1986 comenzó a experimentar con la animación digitalizada que le propuso en un primer momento a Lucas, el cual les dijo que no los veía haciendo más que hardware y algunos juegos de video.

Lasseter no cejó en su objetivo y fundo Pixar que, en los 90 y pasando por una grave crisis económica, fue adquirida por los Estudios Disney, quedando en las manos de los propios creativos y artistas de Pixar la dirección de la nueva empresa, una buena parte de ellos rondan los 50 años como el propio Lasseter. Hoy cuentan con más de mil 200 empleados y recientemente produjeron la película animada más taquillera de la historia Toy Story 3: más de mil 600 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de 200 millones y sin contar las ganancias espectaculares por toda la mercadotecnia asociada a la película y los lanzamientos en DVD y Blu-ray.

¿Qué ha hecho que uno se enamore de nuevo del cine animado a través de estas cintas de Pixar? La magia singular de sus historias, la precisión y complejidad en la descripción de los personajes, el realismo de las situaciones, la riqueza de las tramas paralelas a la narración central, espléndidas bandas sonoras, muy buen manejo de la animación digital y dado el caso de la 3D.

Pero sobre todo lo que se gana a los espectadores es la historia de amor entre un papá y su hijo como en Buscando a Nemo, de una familia común dotada de superpoderes en Los Increíbles, de una banda de juguetes que cultivan la lealtad y amistad como máximos valores en Toy Story, de una rata que rompe con límites y esquemas porque quiere dedicarse a la alta cocina en Ratatouille, de un robot responsable que inspira una enorme ternura cuando siente amor en Wall-E, de un anciano capaz de todo por realizar el sueño de la mujer que amaba en Up, de un grupo de monstruos que se entregan a una pequeña niña en Monsters Inc.

Las historias son lo que nos enamora del cine desde nuestras primeras visitas a una sala de cine y hoy en día siguen siendo el valor preponderante en cualquier película...cenizas quedan

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