Calderón: un Presidente presionado

Nadie duda de que Felipe Calderón, en este momento, se encuentra entre los políticos más observados y presionados del mundo por la cruenta guerra contra el narcotráfico. Para el Presidente y para México serán cruciales las decisiones que asuma y que, inevitablemente, ...

Nadie duda de que Felipe Calderón, en este momento, se encuentra entre los políticos más observados y presionados del mundo por la cruenta guerra contra el narcotráfico. Para el Presidente —y para México— serán cruciales las decisiones que asuma y que, inevitablemente, marcarán el rumbo de los 19 meses y 11 días que le faltan de gobierno.

Y lo decimos porque, hace algunos días, hubo una cena en la que estuvieron Calderón, el secretario de Gobernación, Francisco Blake, y algunos otros invitados. El Presidente se quejó de que no tiene apoyos contra el crimen organizado, principalmente del PRI. Estaba furioso contra este partido. Se veía malhumorado. “Ya perdió el piso”, comentó un senador que estuvo en la cena.

Javier Sicilia, el poeta que a raíz del asesinato de su hijo ha encabezado, en Morelos, un movimiento social en contra de la delincuencia y de la ineficacia gubernamental, consideró que tras su plática en Los Pinos, percibió que a Calderón “le falta humildad” (Reporte a debate. 98.5 FM. 10/IV/2011).

El viernes pasado, Calderón sostuvo que sería “ingenuo” pensar que si el gobierno dobla las manos, bajará la violencia.

¿Y quién le ha pedido al Presidente que doble las manos? Al menos, públicamente, nadie lo ha propuesto. Ni líderes políticos o sociales ni periodistas. ¿Quiénes son esos “ingenuos”? Acaso, en su momento de dolor —y así hay que concebirlo—, Sicilia mencionó “pactar” con los criminales. Pero nadie más. Si al Presidente se lo plantearon en privado, que diga nombres y apellidos.

“Un repliegue significa dar paso franco y licencia para matar al crimen organizado”, señaló Calderón.

¿Y quién ha pedido un repliegue? Cosa muy diferente es revisar la estrategia anticrimen, que nada tiene que ver con claudicar. ¿Por qué revisarla? Por la injustificable matanza de civiles. Por que cada vez la sociedad está más que inerme ante la criminalidad. Por que no se calculó la reacción del narco en contra de ciudadanos inocentes. Y con o sin “licencia para matar”, Calderón debería saber que los sicarios ejecutan a quien quieren y en donde sea. Nada se los impide.

Al presidente Calderón se le percibe impreciso en el discurso, confuso en ocasiones.

Si pide a los ciudadanos que lancen un ¡Ya basta! no contra el gobierno, sino contra la criminalidad, se equivoca de destinatario. Ese ¡Ya basta! lo debió dirigir a sus colaboradores, gobernadores, jefes policiacos, alcaldes y a todos aquellos que han fallado en su misión anticrimen.

Al presidente Calderón la presión lo está llevando a escenarios tan riesgosos como la propia criminalidad: a encerrarse en su discurso, en su mundo solitario y en el cuadro que le pinta su corte presidencial, ajeno y alejado de las opiniones que no están en la nómina, y de los legítimos reclamos ciudadanos.

Quisiéramos suponer que el momento de presión que vive Calderón lo podrá superar con decisiones claras e inteligentes. Con discursos menos belicosos y más talentosos. Con actitudes menos soberbias y más humanistas.

Calderón necesita enviar, hoy, señales de estadista.

De lo contrario, tendrá razón el senador que afirma que Calderón “ya perdió el piso”.

ARCHIVOS CONFIDENCIALES

* VIADUCTO. Inaceptable que Marcelo Ebrard, desde la comodidad de su casa, informara de las graves inundaciones en el DF, vía Twitter, limitándose a alertar a los ciudadanos que, a esa hora, ya estaban sobre los techos de sus vehículos, atrapados por el agua en Viaducto. Eso fue una irresponsabilidad mayúscula. Un gobernante profesional hubiera salido a las calles y encabezado las cuadrillas de rescate. Pero algo le pasa a Ebrard. Le ocurrió en Tláhuac y le volvió a pasar el sábado anterior. Fue hasta… ¡18 horas después! cuando se animó a recorrer las zonas afectadas. El vacío de autoridad en el GDF es cada vez más evidente, ante las disminuidas posibilidades presidenciales de Ebrard. A las inundaciones habrá que sumarle la irresponsabilidad criminal con el Metrobús, que ayer perdió los frenos y mató a tres personas. Sus accidentes se cuentan por decenas. Hay puntos donde se arriesga la vida del peatón por curvas y tramos mal diseñados. No en balde muchos capitalinos ya lo rebautizaron cono el “Muertebús”.

* CHALCO. Tampoco en el Estado de México aprendieron la lección. En Chalco, nuevamente, inundaciones graves. Cierto: ciudadanos contribuyen con la basura. Sin embargo, al gobernador Peña Nieto se le pidió desde hace un año un proyecto para solucionar el problema, y nada.

* VITAMINAS. Otra de impunidad: los laboratorios Roche, BASF y Aventis, aplican un sobreprecio de hasta 50% a vitaminas que se venden en México, con el conocimiento de la Secretaría de Economía. En EU ya fueron multados con dos mil 200 millones de dólares por esa razón, denunció el diputado Samuel Moreno. ¿Y aquí cuándo?

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