¡Modales, chilangos!
Los que se supone que han tenido mejor educación, no siempre defienden su título
Los “más educados”, léase los que se supone que han tenido mejor educación, no siempre defienden su título. Una lectora que trabaja como azafata, llamó mi atención con este tema, me comentó que las personas con más poder adquisitivo por lo regular son las menos educadas. No puedo estar más de acuerdo con que a mucha gente le faltan modales, es verdad que la clase trabajadora es la que se lleva todos los malos tratos, he visto comensales tratar a meseros con la punta del pie, incluso patanes que siguen utilizando el método de tronar los dedos para llamar al camarero. Mi querida lectora, asistente de vuelo, me hizo recordar a una gran amiga que trabajó para una aerolínea y me contaba que había personas que ni siquiera la miraban para ordenarle algo, que incluso ni siquiera se dirigían a ella sino como si fuera una tercera persona. Muchos de estos seres que se sienten paridos por los dioses no tienen dentro de su vocabulario el gracias ni el por favor, pues piensan que las personas a su alrededor les tienen que rendir pleitesía por el sólo hecho de que tienen guarros o un puesto reconocido. De lo que no se dan cuenta es que eso no le trae por añadidura el respeto, uno tiene derecho a darse a respetar y a no permitir que le falten a su integridad tronándole los dedos ni nada por el estilo. A este tipo de millonetas del lado oscuro hay que educarlos de vez en cuando y enseñarles que el mundo no está a sus pies sólo por el hecho de que manejen cantidades multimillonarias de dinero. El problema de todo esto es que esas son las familias cría-yuppies que después la sociedad tiene que aguantar cuando juegan arrancones en las calles y le faltan al respeto a quien sea, para después solucionar con una lana las indiscreciones de sus pollitos.
En México tenemos un problema con los modales. Si hablamos del transporte público y taxistas, básicamente uno les tiene miedo porque hasta historias de que se agandayan a un conductor a golpes porque no les parece que no les hayan dado vía. La educación no va de la mano con la clase social, conozco personas de un poder adquisitivo privilegiado y son ultraeducadas, sensibles y amables, así como me ha tocado lidiar con el milloneta grosero que le gusta humillar a las personas a su alrededor. He conocido familias humildes que me han abierto las puertas de su casa y me han tratado de la manera más educada y respetuosa, así como me ha tocado aguantarme mentadas de madre de un camionero.
Cuando era pequeña, mis padres todo el tiempo me inculcaban saludar, decir gracias y por favor, dar el paso a los mayores y mantener un constante respeto por la gente a mi alrededor. Esos modales uno los mama en casa, no podemos pretender educar a un ser que en su vida sus padres le orientaron para convivir cívicamente en una sociedad.
Desafortunadamente en nuestro país las clases sociales están supermarcadas y la clase de abajo es la que sufre las groserías de los de arriba. ¿Cómo pretendemos que la clase trabajadora no tenga rencillas con la alta si la realidad es que los que manejan México a su antojo son los millonetas? ¿Cómo esperamos tener una unidad de clases si la clase trabajadora parece clase de esclavos, mientras los de arriba emulan la figura de los señores feudales y le arrancan a los de abajo su voz y voto?
Hace poco dije que uno de los principales problemas de nuestro país es la desorganización, pero la verdad es que también tiene mucho que ver la falta de educación y respeto que tenemos los unos con los otros. Todo el tiempo mentándonos madres, insultándonos y tratándonos como si fuéramos enemigos, como si el dinero fuera el que da el poder y el derecho a mirar hacia abajo a cualquiera que no tenga objetos o puestos que den estatus.
Es hora de aclamar a los modales, chilangos. ¿Será eso muy difícil?
Twitter: @AlasdeOrquídea / FB: Alasdeorquidea@gmail.com
