¡Se pudrió..!
Muchos olvidaron que el enemigo de la paz y el causante del terror y el crimen no está del lado del Estado, sino del de los
Sin temor a exagerar —y luego de horas y kilómetros de reporteo—, es posible concluir que la movilización ciudadana del pasado miércoles en Cuernavaca —contra la violencia y el crimen— se pudrió. ¿Por qué?
Porque antes, durante y después de la caminata de la glorieta de La Paloma al zócalo de Cuernavaca predominó el odio contra el gobierno azul de Felipe Calderón y porque muchos olvidaron que el enemigo de la paz y el causante del terror y el crimen no está del lado del Estado y sus instituciones —de los ciudadanos—, sino del lado de los “hijos de puta”, criminales.
Y es que todos aquellos que vieron, escucharon, olfatearon, preguntaron y —en suma— reportearon, pudieron confirmar que, salvo dos estribillos contra los criminales generadores de la violencia, el terror y la muerte, los manifestantes se empeñaron en la mayor frecuencia y más alta estridencia de consignas lanzadas contra el gobierno federal, contra Felipe Calderón y —claro— contra el gobierno de Morelos. ¿Por qué se desvirtuó?
Se pueden plantear muchas hipótesis, pero ensayamos una surgida del reporteo de esas horas y esos kilómetros. Resulta que, desde su convocatoria, organización, logística y operación, la marcha estuvo bajo control de esa vergonzosa industria del odio que se esconde detrás del membrete “No más sangre”, vinculado con la patología del poder perdido desde julio de 2006.
Así, desde el arribo a Cuernavaca menudearon camiones, autobuses y colectivos repletos de protestantes, armados con pancartas, volantes y cartulinas con leyendas que reclamaban desde la muerte de Calderón hasta la caída de su gobierno —sin faltar las mantas idénticas a la desplegada a lo largo del Zócalo del Distrito Federal: “Calderón, asesino de jóvenes”—; un ejército que se distribuyó a lo largo de la marcha, para organizar las consignas y mantener vivos los coros. ¿Y cuáles fueron las consignas y los coros?
Todo lo imaginable contra Calderón y su gobierno. Sólo dos estribillos contra los criminales, contra los matarifes y los narcotraficantes. El clima de odio político y la tensión espantaron a no pocos clasemedieros morelenses que pronto dejaron el grueso de la marcha para los profesionales del odio. Todo, a pesar de que Javier Sicilia se empeñaba en despolitizarla, en rescatar su espíritu social.
Cuando el contingente llegó al zócalo morelense, la protesta social se había podrido. En su mayoría la manifestación parecía la fiesta de aquellos que le apuestan a la caída del gobierno y la debilidad de las instituciones del Estado. Y es que, más que una manifestación contra los criminales organizados, a favor de la paz, contra la violencia y la muerte, pareció una movilización para tumbar al gobierno de Calderón, para hacerlo más vulnerable.
¿Y la sanción al crimen y al narco; la condena a los barones de la muerte? No apareció. Más aún, los criminales bien pudieron estar en la marcha pidiendo la caída del gobierno federal, el regreso de los militares a sus cuarteles y el fin de la ofensiva del gobierno contra el crimen. Y, por descabellado que parezca, todo indica que el mismo gobierno federal, las instituciones del Estado y, en general, los ciudadanos, quedaron atrapados entre la industria del crimen y la muerte, y la industria del odio.
Sin embargo, lo que nadie le dice a los ciudadanos es la identidad de aquellos que están detrás de esa maquinaria de odio y descrédito político —cuyo principal membrete es “No más sangre”—; industria que —por lo que se puede ver en todos sus despliegues de odio— no cuesta tres pesos. ¿Quién está detrás de esa maquinaria de odio? ¿Quién la financia? ¿De dónde sale el dinero? ¿Es dinero lícito? ¿Cuánto cuesta? ¿Qué persigue? ¿A poco no es cierto que persigue fines político-electorales?
Por pura casualidad, los mismos que aparecen detrás de la organización de “No más sangre” son los mismos que han estimulado la basura periodística de que militares y marinos están “matando en caliente” a narcotraficantes y criminales; los mismos que inventaron que un ex militar supuesto narcomenudista está entre los asesinados junto con “Juanelo Sicilia”; los mismos que inventaron que militares violaron a “una viejita”; los mismos… de siempre. Podrán engañar a muchos mucho tiempo, pero no a todos todo el tiempo.
EN EL CAMINO
¿Qué tal? Bejarano jefe del PRD. Confirman que son un partido de pillos. ¿O no?... Por cierto, con el linchamiento de la hoja parroquial del mesías a la rectora de la Universidad del DF, también confirman el cochinero.
Twitter:
@RicardoAlemanMx
