Diario de un contribuyente
Con los impuestos que pagamos podríamos tener un quinto piso en el Periférico
¿Quién no ha sentido ese coraje silencioso a la hora de ver el monto que hay que pagarle al gobierno en impuestos? ¿Quién no ha fantaseado con no pagar y esperar a que, siendo un tributario minúsculo, nadie se de cuenta y pase por desapercibido? ¿A quién no le ha dado la peor flojera pensar no solamente en el pago y el desembolso de lana, sino en las filas, formatos por llenar, burócratas con quienes lidiar, entre muchas otras cosas más? ¿Levante la mano quien no ha tenido cien trabas a la hora de hacer el proceso de las mil y un declaraciones que hay que hacer al año?
#YoConfieso que soy una papa para esos procesos, definitivamente ni reviso ni analizo ni nada, mi contador bien podría robarme hasta los calcetines y yo mirando hacia el horizonte incauta, pero es que alguna vez que quise ser buena ciudadana y ahorrarme un billete, se me ocurrió hacer las vueltas por mi propia piel... #OhOhDigoYo.
Es realmente increíble lo tedioso del proceso de darle tu dinero, injustamente, al gobierno. Además de que uno tiene que pasarle una buena lana a un sistema que no funciona correctamente y de donde se roban hasta las moronas, te tienes que fletar cinco mil malas caras de los burócratas mal pagados, 800 irregularidades y si no tienes muy buena suerte volver unas tres o cuatro veces con algún papel que seguramente faltó y nadie le dijo a uno que lo necesitaba.
La semana pasada me tocó hacer todo mi proceso de pago de impuestos de 2009, en contra de mi absoluta voluntad y con alevosía y ventaja, dejé pasar el año haciéndome la boba y esperando que el SAT traspapelara mi deuda. No estoy de acuerdo en pagar el dineral que pago porque simplemente no siento que se me sea redituado ni en seguridad ni en trato ni servicios ni nada por el estilo que uno diga: “bueno, es que tengo tales y cuales ventajas”.
Pero no, muy a menudo escuchamos noticias de políticos corruptos que se roban el dinerito de los que andamos queriendo ser buena onda.
Uno se pone a ver todo lo que le quitan a uno y es una grosería, con lo que pagamos de impuestos bien podríamos tener hasta un quinto piso del Periférico y una patrulla por habitante. Lo más terrible de todo es que con lo que se supone que se pagan los miserables sueldos de la policía y servidores públicos de bajo rango es con nuestros impuestos.
Que levante la mano a quien le ha mentado la madre un policía, uno debería de tener la capacidad de pasarle su carta de renuncia, ¿quién no ha sido víctima de las mordidas, incluso de un asalto por parte de los que se suponen que nos dan seguridad?
A cuántos baches no se ha metido uno que le dañan la llanta del automóvil o hasta termina roto el diferencial por los hoyos profundos que uno se encuentra en el camino.
¿Quién no ha sido víctima de un crimen y ha tenido que ir a declarar al MP y darse cuenta que no se tiene ningún tipo de derecho constitucional, a menos que sea influyente? ¡Eso sí! Los altos cargos públicos tienen unos sueldazos que pareciera que en vez de pagarle al SAT uno le deposita personalmente en la cuenta de todos estos personajes que manejan los presupuestos del país.
Yo ya no quiero ser contribuyente de un marranito que tiene un hueco en la panza y por donde se va todo el flujo económico de los impuestos. Yo ya no quiero, además de tirar mi dinero a la basura, tener que lidiar con el horroroso proceso burocrático de regalar mi trabajo a un sistema que no muestra claramente nuestros esfuerzos aplicados a un mejoramiento social y urbano.
@AlasdeOrquidea
