Tamaulipas
El estado de Tamaulipas tiene más de tres millones de habitantes, en los 43 municipios que lo conforman. Es un estado áspero, duro, difícil de trabajar, una tierra que genera gran parte de los granos del país; pesquero por excelencia; y con grandes hatos ganaderos e ...

Raúl Contreras Bustamante
Corolario
El estado de Tamaulipas tiene más de tres millones de habitantes, en los 43 municipios que lo conforman. Es un estado áspero, duro, difícil de trabajar, una tierra que genera gran parte de los granos del país; pesquero por excelencia; y con grandes hatos ganaderos e instalaciones portuarias de calidad.
En Tamaulipas, Pemex tiene una gran industria, ductos en todo el territorio de la entidad y esa gran reserva de gas natural, la Cuenca de Burgos, que comienza a generar grandes recursos al país.
La planta productiva de Tamaulipas genera empleos para un millón 308 mil 505 de personas, de una población total de tres millones 270 mil 268. Esto significa, que 43.5% de sus habitantes son miembros de la población económicamente activa, lo que la ubica —de acuerdo al INEGI— en la novena economía del país, con 3.3% de participación en el PIB nacional.
A través de sus 17 cruces fronterizos, se realiza 30% de lo que México exporta al vecino país.
Lo que le suceda a ese estado le afecta directa o indirectamente a toda la nación. La violencia en esa entidad es visible. Las noticias parecen querer ubicarla como tierra de nadie y la más violenta del país.
Por eso debe estar en la agenda nacional. Pero no sólo como un territorio donde reina la violencia, como parece estar empeñado el crimen organizado en hacerlo parecer.
Es el punto más cercano para llegar a Estados Unidos desde el centro de la República, y esa circunstancia geográfica sentencia su maldición, pues es la vía por la que intentan llegar, a la nación más rica del orbe, el narcotráfico, los tratantes de indocumentados, los contrabandistas y los de otras actividades delincuenciales, en busca de los dólares que demandan sus servicios.
A Tamaulipas le impidieron que lo llegara a gobernar un hombre bueno y excepcional: el doctor Rodolfo Torre Cantú. Lo asesinaron de manera impune y obstruyeron la oportunidad para que la entidad fuera conducida por su sensibilidad social, experiencia política, conocimientos científicos. Rodolfo era un personaje conocido y reconocido en los círculos de salud y financieros del gobierno federal.
“No hay tiempo que perder en esto de la política”, comentó Egidio Torre Cantú, cuando asumió el gobierno, en relevo de su hermano. Pero, respecto de las investigaciones del magnicidio, la PGR atrajo el caso y no se ha dado ningún avance; y del reforzamiento de acciones preventivas contra la delincuencia y de una estrategia especial para su combate, el gobierno federal no ha dicho nada tampoco.
El gobernador Torre debe exigir mayor apoyo federal en materia de educación, salud, fomento industrial, becas, generación de empleos. También debe reclamar que el gobierno federal no lo deje solo en el combate a la violencia. Porque, de lo contrario, la inversión privada seguirá sin incrementarse; los capitales emigrarán hacia otros destinos; la gente con posibilidades proseguirá cambiando su residencia hacia el país vecino; el transporte dejará de atender las necesidades locales y nacionales y las exportaciones buscarán rutas más seguras.
Y la situación social, entonces, se agravará.
No hay mafias eternas ni pueblos —como el tamaulipeco— que las aguante. Pero se requiere que el gobierno federal pase de las palabras a los hechos.
Tamaulipas requiere todo el apoyo de la Federación.
*Doctor en Derecho y profesor de la UNAM