Las masas y las elecciones

Peligrosa para las masas resulta la burocracia mal entendida y mal aplicada.

CIUDAD DE MÉXICO, 19 de abril.- Llamamos “masas” a las clases trabajadoras y populares que merecen respeto y cuyo voto será importante en nuestro país para la elección presidencial de 2012. Por parte de los políticos hay diariamente declaraciones contradictorias de aspirantes a candidatos acerca de que su partido se debe aliar con éste o con el otro o con ninguno. Más importante que dichas declaraciones, a veces con fines personales, es referirnos a temas como la marginalidad, la socialización, el comportamiento colectivo, económico, político y electoral de las naciones, incluyendo la nuestra.

Hay quienes entienden por “masa” a un grupo grande de personas políticamente pasivas, cuando no están desesperadas, y una guerra civil se aproxima. Personas, decíamos, que aceptan sin protestar a instituciones políticas, económicas, militares. Se ha llegado a considerar a las masas como incapaces de organizarse. Craso error.

Al hablar de las masas solemos referirnos al pueblo trabajador, al proletariado de las ciudades y del campo pero también a la clase media que implica la pequeña burguesía, no rica pero capaz de imponer su voluntad al gobierno. Cuando las protestas de la población van en aumento las masas se convierten en multitud.

Por masas podemos entender las clases gobernadas, o bien la clase media que implica a la burguesía, no rica pero capaz de imponer su voluntad. Si las protestas de la población van en aumento la masa se vuelve sinónimo de multitud.

Para algunos las masas tienen significado de agente activo peligroso pero varios eruditos teorizan su pasividad. Ha dado la vuelta al mundo en muchos idiomas la obra de  José Ortega y Gasset La rebelión de las masas (1930). 

Aunque la sociedad de masas esté desorganizada también puede estar orientada hacia una misma dirección. Esto desde luego donde no gobierne un tirano que con el apoyo de los aviones fascistas de Hitler y Mussolini tomó el poder por la fuerza bruta asesinando gente, como sucedió en la guerra civil de España (1936-1939). La fuerza de la masa desorganizada puede perderse ante un grupo de asesinos organizados. De ahí la importancia de que los gobernantes antes que en el lucro personal piensen en la pobreza en la que viven hoy en nuestro país, más de 45 millones de personas a quienes su marginalidad les impide rechazar o aceptar decisión alguna de los gobiernos hoy, mañana y después.

Además avanza con fuerza creciente el problema de la burocracia, mandato del bureau, mandato del escritorio. Peligrosa para las masas resulta la burocracia mal entendida y mal aplicada. La que antepone la veracidad de las normas, bien o mal elaboradas pero siempre cacareadas, al logro de fines racionalmente adecuados para bien de la condición humana, una burocracia que se multiplica incesantemente, como Kafka la describió. Burocracia mal aplicada que representa la subordinación total de todas las personas, suprime la iniciativa individual y acaba por plantearse ante el ciudadano como un mecanismo de decisiones a veces intolerables pero siempre aplicadas al pie de la letra.

Volviendo a las masas, pueden tener un sentido positivo y aportar logros para bien del país cuando han sido incorporadas al núcleo central de la sociedad. Los comportamientos colectivos pueden basarse en motivos económicos, como las huelgas, pánico de ahorradores y/o accionistas ante una crisis, pánico contra una institución de crédito, pánico ante las bajas de la bolsa que tienen por consecuencia el consumo excesivo de determinados artículos, mercado negro, comportamiento inflacionario de productores y consumidores, consumo excesivo de determinados artículos o bien gasto en modas imperantes o apuestas, loterías, concursos.

Y volviendo a la política: ha sido definida como arte de gobernar y crear leyes y reglamentos para mantener la tranquilidad y seguridad públicas y conservar el orden. La palabra política inevitablemente me hace pensar en Aristóteles, su teoría de gobierno y su libro en el que considera al hombre como animal político. Nacido 384 años antes de Jesucristo, dice Aristóteles que el Estado arquetipo es siempre uno y el mismo, respecto al cual varían los Estados reales. Hegel, en el siglo XIX, nos habla del Estado ideal en el que se realizan de manera plena la historia y la libertad a la cual aspiran los Estados actuales. Arte también llamado ciencia, la política por su carácter histórico tiene relaciones directas con las ciencias sociales y jurídicas.

Cuán conquistadora y bella puede ser la política. Los políticos faltos de ideologías y atentos únicamente a la escalada para el puesto en beneficio personal no deberían prostituirla.

Por lo pronto en México, para las elecciones próximas, verdades de Pero Grullo, perogrulladas, a saber:

Si el PRD sigue fraccionado no podrá ganar las elecciones. Seguirán siendo más fuertes el PAN con sus alianzas y el PRI con su unidad.

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