Daniel Catán, in memoriam

No sólo era un gran músico, también escribía con gran refinamiento y era hombre de cultura universal.

        Para Andrea Puente.

Florencia en el Amazonas, la ópera de Daniel Catán inspirada en El amor en los Tiempos del Cólera de Gabriel García Márquez, se representó dos veces en la región amazónica. Primero en Leticia, ciudad fronteriza en la zona selvática que comparten Colombia y Brasil y después en 2003 en el Teatro de la Ópera, en Manaus, capital del estado de Amazonas, Brasil. La representación en Leticia fue al aire libre y la rica orquestación de Catán competía mágicamente con la sinfonía que insectos y pájaros ejecutaban al caer la tarde. En Manaus, en el teatro que los llamados barones del caucho habían construido en medio de la selva a finales del siglo XIX, Florencia, la diva que según el libreto había abandonado al amor de su vida, un cazador de mariposas, para seguir su carrera en Italia, volvía a buscarlo descendiendo por el inmenso Amazonas sólo para ser impedida de bajar a tierra en el muelle de Manaus por una epidemia de cólera. En el escenario, desde el barco, la soprano evocaba cantando: Manaus, Manaus y el público se estremecía al sentirse llamado. Por la magia del arte de Catán y del libretista Juan Tovar, Florencia, que había triunfado en ese teatro pero que ahora sólo lo podía mirar desde el muelle, estaba en el escenario en el que no podía estar.

Fue en esas circunstancias como conocí al talentoso compositor mexicano Daniel Catán y pude acompañar, gracias a la amistad con la que me privilegió, el nacimiento y la evolución de proyectos como Salsipuedes, una ópera en la que suprime las cuerdas y da a los ritmos tropicales un rol protagónico. La Marcha Nupcial de esta ópera está destinada a ser ejecutada en miles de bodas del futuro próximo. Supe de las primeras ideas acerca de Il Postino y el desarrollo de esta hermosa obra estrenada el 23 de septiembre pasado en Los Ángeles, con Plácido Domingo en el papel de Pablo Neruda. Sucede con Daniel Catán que reunía muchos talentos: no sólo era un gran músico, también escribía con gran refinamiento y era hombre de cultura universal. Daniel es el libretista de Il Postino, que sigue de cerca el libro de Antonio Skármeta, Ardiente Impaciencia.

La noche del estreno fue un gran homenaje a la democracia, a la poesía y a su poder para embellecer y transformar el alma y en especial a la poesía de Neruda, al pueblo chileno que salió por sus méritos de la noche oscura pinochetista, a Plácido por ser tan nuestro y a la vez tan universal, y al valor de la música. Fue también la noche de México, en la persona de Daniel Catán.

En Il Postino, Daniel introduce un homenaje a Manuel Acuña y su Nocturno a Rosario que tantos aprendimos de memoria y evocamos cuando el amor nos ha dado la espalda. Musicaliza la estrofa aquella de: “Comprendo que tus besos jamás han de ser míos…”. La canción la estrenó primero Rolando Villazón pero, en Il Postino, Catán hace que Plácido Domingo/Pablo Neruda se la cante a Matilde, la esposa que por cierto conoció en México y sus notas fueron uno de los momentos más memorables de la noche de estreno. “Comprendo…” también está destinada a convertirse en una canción de todos los mexicanos y los latinos, una que cuando se le oye suena entrañablemente familiar y cercana. La puede oír aquí https://www.youtube.com/watch?v=aVDgkTzFoM8

Cuando recuerdo que Daniel Catán daba clases en California y en Texas y tenía su residencia en Los Ángeles, junto con su esposa la arpista mexicana Andrea Puente que tan feliz le hizo, me pregunto si el sistema de patronazgo de artistas en nuestro país es tan raquítico que dos escuelas regionales de música estadunidenses podían ofrecer el talento de Catán a sus alumnos, pero su patria no podía, no pudo. No lo entiendo, no lo acepto. Daniel falleció (¡ay, me he forzado a escribir este verbo!) hace dos semanas, durante el sueño, en plenitud de facultades y talentos, pleno de proyectos pero también en medio de una fructífera cosecha. No hay consuelo suficiente para esta pérdida para sus familiares, para quienes lo quisimos y admiramos y para el arte en México. Queda su arte que, no tengo duda, nos sobrevivirá a todos. Nos vemos en twitter @ceciliasotog

        *Analista política

            ceciliasotog@gmail.com

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