Tacones deschongados

Una cosa es un resbalón de calentura y otra mantener una relación fuera de mi relación

“Érase una vez una Cirila que vivía alejada en un castillo que ella creía de cristal. Su vida era perfecta, tenía un castillo perfecto con muebles perfectos y un cuerpo perfecto. La vida que cualquier Cirila podría rogar al cielo, un príncipe azul perfecto que trabaja como negro para darle a su doncella tanta perfección. Un hombre maravilloso con quien tenía la relación perfecta, un hombre que su trabajo le hacía alejarse por largas temporadas de su amada princesa, pero ella le esperaba enamorada convencida de que su adorado príncipe jamás profanaría su amor.

Cirilo cruzaba el mundo para entonces desembarcar en donde habría, siempre una diferente enamorada, que lo esperaba para librarlo de la soledad.” Fábulas Cirilianas.

Y entonces uno exclama ¡’che wey! Pero la realidad es que hay un montón de hombres allá afuera expertos en llevar dobles vidas. Hace poco una Cirila me contó su historia y fue la que me inspiró a escribir sobre esto, pensar que el amor nos puede hacer tan ciegas que justificamos los focos rojos que se prenden intentando llamar nuestra atención. Aún no desaparecen los hombres que manejan la segunda vida, llámese amante, segunda casa, concubina o lo que sea y aún hay cientos de mujeres que juran que su relación es “la onda” y su marido está relacionado seriamente con otra mujer.

Cuando me preguntan si perdonaría la infidelidad siempre respondo que todo depende... porque una cosa es un resbalón de calentura en un momento de debilidad masculina y otra muy distinta mantener una relación fuera de mi relación. Lo que más puede doler de un engaño de esa magnitud es saber que muy probablemente todo el mundo alrededor lo sabía, se lo imaginaba o lo sentía más que uno mismo que está enamorada hasta las trancas.

Mi amiga Cirila sufrió mucho al enterarse del engaño, cuando supo que su adorado príncipe azul llevaba casi dos años en un desliz... o séase tenía su vaquita amarrada, como decimos en mi pueblo.

Es ahí cuando llegan tantas preguntas, pues juras que conoces perfectamente a tu pareja y aún así la vida encuentra la manera de decirte “¡ah, verdad! ¡¿a que esa no la veías venir?!

Estaba leyendo unos datos duros sobre la infidelidad y es verdad que el género femenino no es que se defienda mucho, hay muchas mujeres teniendo deslices, pero son muchos más los hombres que tienen segundas vidas. Es decir, las mujeres se deschongan por una noche mientras que los hombres les ponen departamento a sus deschongues. Aparentemente hay hombres que piden su limosna del rush de lo prohibido y otro tanto que pueden estar de maravilla en su matrimonio y aún así necesitan un segundo frente. Las mujeres se deschongan cuando su relación está tambaleante y es tan íntima la sexualidad femenina que rara vez una mujer puede mantener una doble vida.

Es verdad que la sexualidad es un arma de varios filos, pero lo que también es cierto es que engañar a tu pareja de vida y jugar para dos equipos puede ser lo más doloroso para la persona que supuestamente se ama.

No importa cuán abierta pueda ser la mente, el amor es algo que debe ser libre, es verdad, pero honesto y uno se merece saber la realidad del hombre o de la mujer con la que está y entonces tener la opción de escoger si eso es lo que quieres vivir o prefieres otro tipo de cosas. El amor no tiene por qué dejar un sabor a traición en la boca, por lo menos no el amor que muchas mujeres buscamos mientras besamos sapos y más sapos.

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