Energía nuclear. Actividad y relación sismo-tectónica
El maremoto de magnitud nueve grados escala Richter, ocurrido a 170 km. al estenoreste de la Central Nucleoeléctrica de Fukushima, Japón con su subsecuente tsunami y réplicas se traduce como una de las funciones de la naturaleza para alcanzar estados integrales de ...
El maremoto de magnitud nueve grados escala Richter, ocurrido a 170 km. al este-noreste de la Central Nucleoeléctrica de Fukushima, Japón —con su subsecuente tsunami y réplicas— se traduce como una de las funciones de la naturaleza para alcanzar estados integrales de corrección-perfección de la conformación terrestre. Este activo fenómeno sismo-tectónico intitulado Anillo de Fuego del Pacífico-Índico simboliza acomodamientos de la litosfera. La tendencia natural es alcanzar un prolongado estado geológico de equilibrio energético-material.
Los empujes-desplazamientos de subducción, al combinarse con la imperceptible deriva continental, generan ondas vibratorias-oscilatorias, las cuales se transmiten y repercuten con mayor afectación en aquellos países ubicados en los bordes del Anillo de Fuego. Significa que las acciones-reacciones de reacomodo de la corteza en un futuro lejano se estabilizarán; sólo que durante dicho periodo, casi toda extensión insular situada en los límites abismales submarinos está predestinada a desintegrarse para su posterior reciclamiento-surgimiento.
Es importante puntualizar que las islas de origen volcánico de los océanos Pacífico-Anillo de Fuego e Índico-Trinchera de Java: Aleutianas, Kuriles, Japón, Taiwán, Filipinas-oriente, Sumatra, Java, Nueva Guinea, Salomón, Fidji, Tahití, Samoa, Nueva Zelanda-norte, Marianas, Marshall, Hawai, Galápagos, Juan Fernández, al situarse en regiones marinas con frecuente dinamismo sismo-tectónico, tienden a desaparecer dentro de un bien definido y extenso cambio natural-geológico. En situación especial se encuentra la península de Baja California, pues al deslizarse paulatinamente al norte, preexiste el riesgo de separarse y convertirse en isla.
Implica que los frecuentes e instantáneos movimientos, fuerzas y esfuerzos en la corteza de compresión, tensión y torsión liberan ingentes cantidades de energía producto de la fricción estructural, la cual se caracteriza por sus múltiples efectos y repercusiones en mar (marejadas, turbonadas, tsunamis) y en tierra firme e islas (terremotos, vulcanismo, fracturas). Cuando el ajuste de la litosfera es violento y se emana excesiva energía endógena, se provocan catástrofes con elevadas pérdidas humanas.
Entonces en la subducción y correlación entre las distintas placas de la estructura terrestre es fundamental comprender e imaginar su comportamiento, esencia e interdependencia para conceptuar, planificar, construir y operar proyectos y obras de infraestructura con altos índices de confiabilidad, seguridad y calidad, donde la energía nuclear adquiere preeminencia ante los riesgos asociados y su importante participación en las actividades actuales y futuras de la humanidad.
Al construir bien conceptuadas y planificadas obras nucleoeléctricas y evaluar sin sofismas y parcialidades los accidentes e incidentes de centrales como Chernóbil, Ucrania, y Fukushima, Japón, aunado a considerar la inherente disminución de los energéticos tradicionales (hidrocarburos, carbón mineral, arenas bituminosas) y precisar si existen suficientes reservas de uranio con el posterior reprocesamiento de los residuos radioactivos de alto nivel en reactores de vanguardia, así como su almacenamiento final en recintos de máxima seguridad, permitiría reimpulsar ampliamente las plantas átomo-eléctricas.
Las lecciones, errores y experiencias obtenidas a partir de que comenzaron los estudios básicos, diseños, construcción, operación hasta los accidentes, reemplazo de las instalaciones y equipos electromecánicos y/o clausura definitiva, al valorarse y ponderarse con responsabilidad compartida y consciencia mundial, facilitarán desarrollar cada vez mejores proyectos nucleoeléctricos. De ser así, dentro de los planes y programas del Proyecto de País México Tercer Milenio (www.mexicotm.com), los lugares recomendados para instalar modernas y seguras centrales atómicas cumplen con estrictos lineamientos, criterios y normas de concepto y planeación; al mismo tiempo, asocian estratégicas y convenientes ventajas energéticas.
Destacan las Islas Coronado, Baja California, e Isla Tiburón, Sonora (que no son de origen volcánico, además de que sus emplazamientos serían subterráneos), así como algunos sitios recomendados para disponer con productivos Centros Energéticos (refinerías, centrales termoeléctricas y plantas petroquímicas); que por sus atractivas cualidades técnicas-económicas, bien podrían destinarse para impulsar seguros proyectos nucleoeléctricos: Rancho de Piedra, Tamaulipas, Punta el Morro, Veracruz, y Potosí-Zihuatanejo, Guerrero.
