Alanís y la desconfianza

La reputación de la presidenta del Tribunal Electoral fue severamente cuestionada.

Si la presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), María del Carmen Alanís, pretende reelegirse en agosto próximo, más le valdría ir pensando en buscar otra chamba, porque en Los Pinos, en el PAN y en el PRD le han perdido la confianza y buscarán su salida del organismo.

¿Los motivos? La proclividad de Alanís, aseguran, para favorecer al PRI, sus relaciones más que profesionales con representantes del priato y, sobre todo, su parcialidad en favor de Peña Nieto. Se buscaría otro juez para las elecciones presidenciales de 2012.

El asunto no es menor. Por lo visto en las últimas semanas, las próximas presidenciales estarán rodeadas de encono, campañas negras y suspicacias y, por ello, se requiere a un juez(a) confiable e imparcial para la seguramente tormentosa jornada electoral del año entrante. El presidente(a) del TEPJF será uno de los personajes más observados después de los comicios. De ese tamaño es su figura.

El problema es que a Alanís ya le perdieron toda confianza tanto en Los Pinos como panistas y perredistas, e intentarán evitar su reelección. Está en juego, nada menos, que la calificación de la elección presidencial.

La puntilla a la frágil confianza que aún se mantenía hacia Alanís fue la cena del pasado 9 de marzo, en su casa, con operadores personales de Peña Nieto, como Luis Videgaray — hoy coordinador de la campaña de Eruviel Ávila—; Sebastián Lerdo de Tejada, representante del PRI ante el IFE, y el consejero electoral Marco Baños, ligado al priismo.

La forma es fondo: esa cena íntima se dio cuando el IFE anunciaba la sanción contra el gobernador del Edomex, Enrique  Peña Nieto, por difundir a nivel nacional spots de su Informe de Gobierno. De inmediato, el PAN levantó protestas por considerar “inapropiada la reunión”.

Y como en política no hay casualidades, la reputación de la presidenta del Tribunal Electoral fue severamente cuestionada. ¿Por qué estarían en una cena Alanís y los representantes priistas, justamente  en un momento delicado para el político priista más viable para obtener la candidatura presidencial de su partido?

“Reuniones como la cuestionada las realizo responsable y habitualmente a fin de tender puentes institucionales con diversos actores políticos, así como para intercambiar opiniones o puntos de vista”, argumenta Alanís.

Lo cierto es que la imparcialidad de Alanís está en entredicho, y eso es una ave negra para 2012.

¿O acaso no hay salones suficientes en el Tribunal para tender “puentes institucionales” o “intercambiar opiniones”? Confabular en la privacidad del juez electoral supremo equivale a partidizar, desde hoy, las decisiones del TEPJF, y a despertar sospechas de parcialidad para favorecer a un partido, en este caso, al PRI.

Tras conocerse la cena de Alanís con los priistas, el PAN demandó que la magistrada se excusara de discutir y votar el caso de revisión de las multas aplicadas por el IFE a Peña Nieto, y del cual era ponente.

El miércoles 13 de abril, los magistrados del TEPJF declararon infundada la solicitud de excusa promovida por Acción Nacional y absolvieron a su presidenta.

“Seguiremos muy de cerca el comportamiento de la magistrada en la resolución del tema. Supervisaremos cada uno de sus pasos”, advirtió  el secretario de Elecciones del PAN, Rubén Camarillo.

“(Alanís ) no da las señales necesarias de imparcialidad y de objetividad para el próximo proceso”, señaló el nuevo representante del PRD ante el IFE, Camerino Márquez.

A menos de 15 meses de la elección presidencial, se le ha perdido la confianza y se buscará que su última quincena la cobre en agosto.

Archivos confidenciales

*Caso Wallace. La voluntad inquebrantable de la valiente Isabel Miranda de Wallace sigue rindiendo frutos, ya que un juez federal incrementó las penas de cárcel contra los secuestradores y verdugos de su hijo Hugo Alberto. A César Freyre —jefe de la banda de plagiarios—, inicialmente se le había sentenciado a 47 años de prisión, y ahora deberá purgar 63; a los hermanos Alberto y Tony Castillo Cruz, de 39 años de condena, pasan a 46 y, para Juana Hilda González Lomelí, de 28 a 43 años. Faltan por ser sentenciados Brenda Quevedo Cruz y el recién capturado Jacobo Tagle. Sus condenas también deberán ser ejemplares para quien secuestra y mata. Es, dentro de la desgracia que ha vivido, una noticia justa para el sufrimiento de Isabel, quien resumió en una frase su sentir ante la situación que vive el país: “Es momento de partírnosla por México”.

*Ya no hay respeto. Lo ocurrido en la Casa de Gobierno de Sonora, donde Roberto Munro, policía encargado de la seguridad —y ¡sobrino del secretario de Seguridad Pública del estado, Ernesto Munro Palacio!—, robó dinero y joyas, solamente refleja el grado de indefensión e impunidad que, aun en los recintos oficiales, se vive en el país. Ya casi nadie está seguro.

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