Amor, rencor y ridículo

¿Es posible que Andrés Manuel López Obrador hable de amor?

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Todas las religiones, casi todos los movimientos filosóficos y muchos grandes hombres han centrado en el amor sus enseñanzas. Cientos, miles de libros hablan de las maravillas del amor y, desde las enseñanzas de Confucio, los escritos hindúes, la Torá, los evangelios, hasta los discursos de Mohandas Gandhi y de Martin Luther King, hablan de la tolerancia, del amor al prójimo como una forma de evitar conflictos y solucionar problemas que de otro modo llevarían a confrontaciones graves.

Y he aquí que, para sorpresa de muchos, tal vez animado por el espíritu de conciliación de la Semana Mayor, el señor Andrés Manuel López Obrador presentó hace unos días una propuesta política basada en “el amor”. Sí, leyó bien, estimado lector, creo que la noticia no fue muy comentada porque la mayoría de la población no podía creer lo que decían los diarios —¿amor?—, ¿es posible que López Obrador hable de amor?

Y es que, después de la colosal derrota que tuvieron sus aspiraciones gubernamentales en 2006, de sus acciones y decisiones, se puede decir lo que sea, menos que actuó con amor. No vale la pena recordar lo que los capitalinos sufrimos mientras se partió a la ciudad en dos, se paralizó el comercio en el Centro Histórico, se agredió verbal y físicamente a quienes no estábamos de acuerdo, y todo eso no promovía el amor, por eso pocos han creído el sermón del amor de López Obrador.

Porque si un rasgo han tenido sus actuaciones a partir de 2006 ha sido el rencor, esa serpiente siniestra que roe el corazón del rencoroso, cuya ponzoña no permite ver claro y hace que sus acciones no sean para construir, sino para destruir. Desde su sainete de toma de posesión hasta los más recientes discursos en contra de todo lo que haga el gobierno, en especial Felipe Calderón, todo en López Obrador rezuma rencor.

El último ejemplo de rencor fue el video, en el que muestran “el México de Calderón” y culpan de todo al Presidente: “Calderón es responsable de las muertes derivadas de la declaración de guerra, nadie que ame a México puede ser su aliado o votar por el partido de la guerra, que es el PAN”. El contenido del video era de tal manera agresivo y brutal, lleno de rencor y de odio, que fue retirado por los filtros de control de YouTube.

Alguien dijo: “Los idiotas son peores que los malos, pero los rencorosos son mucho peores que los idiotas”, y tiene razón, sólo que el rencor de Andrés Manuel López Obrador, magnificado por algunos de sus seguidores, es lesivo para el país y, poco, comparado con un video —que sí se puede ver—: “Canción del Movimiento de Regeneración Nacional Morena”, que es simplemente ridículo. Llama la atención que comienza por decir: “Raza de bronce de piel morena, pues lo de México es general”(sic),  y repite la palabra morena decenas de veces mientras un autobús viaja y aparece un letrero “no doblar a la Derecha”(sic), y un rapero canta “que la derecha no nos descuadre” (resic), “si este pueblo se organiza no nos gana Televisa”(retesic), “usa tu voto libertador”(recontrasic) y luego se ve otro autobús azul inservible y unos güeritos lamentándose de que no camina. Total, que el bodrio musical es una manifestación más de la incapacidad (¿será genética?) de López Obrador para entender que lo único que ha hecho en estos años ha sido generar rencor, resentimiento, odio entre los mexicanos: la “raza de bronce” contra los “güeritos pirruris”; el videorridículo es de risa, si no fuera por la siniestra dosis de rencor que contiene.

Amor, rencor y ridículo. “Los idiotas son peores que los malos, los rencorosos son mucho peores que los idiotas, pero los ridículos les ganan a todos”. He dicho.

        *Médico y escritor

        raalvare2009@hotmail.com  

            www.bienydebuenas.com.mx

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