El gran negocio de multar a los dejados
Estoy muy enojado y razones no me faltan, la cosa es que yo soy de esos mexicanos dejados a los que si el gobierno les dice que hay que pagar impuestos, los paga convirtiéndose en cautivo, que si hay que verificar el auto lo hace derecho, que si hay que cambiar la tarjeta ...
Estoy muy enojado y razones no me faltan, la cosa es que yo soy de esos mexicanos dejados a los que si el gobierno les dice que hay que pagar impuestos, los paga convirtiéndose en cautivo, que si hay que verificar el auto lo hace derecho, que si hay que cambiar la tarjeta de circulación la cambia, que si hay que renovar la credencial del IFE ya lo hizo, vamos hasta soy de esos que registraron su celular inútilmente. Pero después de lo que me acaba de pasar por partida doble, creo que empezaré a buscarle cómo dejar de ser ese dejado cumplido y empezar a pensar que en México es mejor no cumplir y esperar a ver qué pasa, que cumplir y que abusen de ti. De eso tratará mi colaboración de hoy, de los abusos de que fui víctima en las verificaciones de mis autos para que al menos a usted no le pase y no se deje como yo. Le conviene seguir leyendo.
Multa inexistente…
De por sí nunca he entendido por qué si existe un sistema que verifica que el motor de un auto esté dentro de ciertos parámetros exigibles para que pueda circular sin contaminar el aire, se haya tomado la medida de retirar de la circulación un día de la semana y un sábado del mes a aquellos coches que cumplan una antigüedad de nueve años aunque su motor esté en perfectas condiciones (¡ojo!, aunque el reglamento dice 10 años, en realidad son nueve, pues alegan que los modelos se lanzan desde tres meses antes del año que ostentan). A mí ya me pasó con varios coches que con poquísimo kilometraje y aprobando niveles de contaminación de calcomanía cero, he tenido que malbaratarlos por ya tener que descansar. Ni modo, no obstante eso, cumplo con mi obligación por lo que me presenté a verificar la camioneta de mi esposa, misma que ni siquiera me quisieron recibir en el Verificentro pues me dijeron que tenía una multa sin pagar. Habiendo hecho la investigación del caso por internet, me enteré de que había sido multada por invadir los círculos rojos de Niza y Reforma a las 8:00 de la mañana, situación que no nos ha sucedido por lo que nunca hemos recibido una papeleta de multa, pero como no tuve manera de comprobar que esa sanción no me correspondía, simplemente tuve que pagarla, si no, no hubiera podido verificar (condicionamiento que, por otro lado, sé que resulta ser ilegal). Así que el chiste me salió en mil 100 pesos.
Regla oculta…
Con mi otro coche pasó algo más absurdo. Se trata de un modelo 2009 que compré seminuevo en enero con 15 mil km y que cumplidamente procedí a poner a mi nombre y cambiarle placas del DF al Edomex, pues es ahí donde resido. El coche tenía su verificación del segundo semestre de 2010 y como me tocaron mis placas de engomado rojo (marzo-abril), me presenté a verificarlo ahora en Semana Santa. Pues resulta que… ¡también me multaron!, pues como había sido cambio de placas, mi límite de verificación había caducado 60 días después de esa fecha, cosa que nadie te dice. ¡Que el coche estaba bien y era su verificación consecuente del primer semestre de este año! Eso poco importa, tuve que ir al banco y pagar una multa de tan sólo ¡mil 200 pesos! si es que quería verificar; así que el nuevo abuso importó mil 500. Total que cumplir con ambas verificaciones me costó dos mil 600 que ingresaron a las cajas del estado Buen Negocio, ¿no? Finalmente le pregunto: ¿Con cuántos más lo estarán haciendo? Si lo analiza usted, se trata de un abuso de autoridad muy redituable. No se deje.
*Rector del Colegio de Imagen Pública
