¿Adiós partidocracia?
Es atractivo, motivador, que se rompan por completo todas las barreras que obligaban a la afiliación a un grupo político

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
Luz verde a las candidaturas independientes y a la reelección legislativa. Al menos, se encendieron ayer dos importantes luces en la Cámara de Senadores. Dos vías para abrir los necesarios (urgentes) boquetes a la inflexible partidocracia mexicana. Y, claro, la pregunta hasta ayer en la noche, era inevitable: ¿para 2012? Ahí está el detalle. Eso lo sabremos en los próximos días, recordemos que hay una ley electoral que, en caso de quedar por completo aprobada, diría que las modificaciones a la Constitución producto de esta reforma política entrarían en vigor hasta 2015. Se tendría, entonces, que modificar también esa otra ley.
Pero pensando en lo ya aprobado, ayer lo escuché de voz de Carlos Navarrete, coordinador de los senadores del PRD, al que entrevisté para Segunda Emisión de Cadenatres Noticias, que lo que se palomeó en comisiones abre la oportunidad de candidaturas independientes para todos, todos, los cargos de elección popular. Desde presidente municipal hasta de la República. Adiós a la partidocracia, al monopolio partidista que bloquea la aspiración y el interés de muchos ciudadanos que hoy no creen en las instituciones políticas, y no los culpamos. Y de eso ya habíamos escrito antes, cuando se escuchaban nombres, por ejemplo, los de Alejandro Martí o de Juan Ramón de la Fuente como aspirantes o con posibilidades para llegar a Los Pinos.
Y es que es atractivo, motivador, que se rompan por completo todas las barreras que obligaban a la afiliación a un grupo político, si lo que se deseaba era aspirar a un cargo público y de elección popular. Urgen, desde hace tanto, alternativas distintas al dedazo, el compadrazgo, los cacicazgos y demás. Urgen caminos que enriquezcan nuestra titubeante, y muchas veces estancada, democracia. La reforma política aprobada ayer en comisiones del Senado, va por eso, le apuesta a una estrategia de elección política mucho más abierta.
Si todo concluye como fue aprobado, quedarían entonces aprobadas las candidaturas ciudadanas y la reelección legislativa. Porque, en el resto, segunda vuelta en la presidencial, la reelección de alcaldes y la prolongación de tiempos legislativos, no hubo consenso.
¿Y ahora, qué sigue? Pues lo más peligroso, que este gran, enorme paso para la democracia del país, se quede estancado y en calidad de producto congelado en la Cámara de Diputados, que es a donde se dirigirá la reforma en espera de que esta aprobación hecha sea revisada. Si bien lo que se aprobó ayer por los senadores, suena muy, pero muy bien, lo cierto es que esas grandes iniciativas se siguen enfrentando a esa partidocracia que, casi siempre, actúa por conveniencia y según los tiempos, que hoy soy tan electorales. Y es que una de las particularidades de esta iniciativa es lo de aprobar que, hablando de las candidaturas ciudadanas, permita que sean una realidad para el próximo año.
El trabajo de los senadores ya está hecho, sólo falta que los diputados se den tiempo y oportunidad de, valga la redundancia, darnos la oportunidad de formar un gobierno mucho más diverso. Que no vayan a salir, esperando que no nos dejen en espera, con una revisión que haga remedo y medio y termine en la aprobación de una reforma política que no se parezca en nada a la que hoy entusiasma...