En las palmas de las manos
¿En esa línea del destino de las manos de nuestro país, ya estarán inscritas las tres mujeres que serán las consejeras del IFE?
Los saberes gitanos tienen una muy larga historia. Hay quienes afirman que esos conocimientos vienen desde lejanos tiempos, cuando los egipcios eran gobernados por faraones (3050 años a. C., el primero) y construían pirámides maravillosas. ¿Cómo no creer, entonces, en la palabra de las gitanas que leen la buenaventura en los parques de pueblos y ciudades de nuestro país, y con la magia de su palabra nos hacen soñar con un presente y un futuro mejores?
Dicen que toda nuestra vida está escrita en la palma de la mano. Todo nuestro ser, lo que será y lo que fue. Están también, por supuesto, la línea de la cabeza y la del destino. Me pregunto, ¿en esa línea del destino de las manos de nuestro país, ya estarán inscritas las tres mujeres que serán las consejeras del IFE? Porque en las palmas de sus manos, seguramente sí.
Se me ocurre: ¿por qué no enseñamos a las diputadas y sus pares a leer en estas líneas? No habría tanta incertidumbre, como la generada por un proceso de selección que, a la mera hora, ¡no sirve para nada!
“Mirar con atención la línea de la vida” es el consejo para saber si se tiene esa fuerza vital que hace posible superar dificultades; además, da cuenta del estado de salud y, también, de la energía regenerativa. Esta última, muy importante para restablecerse, en caso de enfermedades y de otros golpes del destino. ¡Y vaya que el destino ha golpeado fuerte y repetidamente a este país en, ya no digamos los últimos años, sino en apenas unos cuantos días!
Pero, como dicen, “detrás de la mala suerte viene la buena”, las mujeres ya podemos empezar a celebrar que la paridad será una nueva palabra en la Constitución. Porque “no hay mal que dure 100 años” y sabemos que, si pudimos romper con tanta cuota para puro caballero, estamos a un paso de conseguir ocupar los lugares que nos corresponden en todos los puestos de toma de decisiones, o sea, mitad para nosotras, mitad para ellos. Paridad.
La reforma política, por las pocas líneas que han traspasado los muros del silencio, no traen las grandes novedades que esperábamos; pero lo que no pueden hacer los duendes cibernéticos, ¡es ignorar a la mayoría de la población! Esa fuerza vital de la que hablan los gitanos está en las palmas de manos femeninas, como los poderes de sanación y saber esquivar cualquier trancazo, del destino o de los congéneres, y ha sido un duro aprendizaje para las mexicanas, pero estamos muy bien preparadas.
Como canta el mejor de los poetas gitanos, Federico García Lorca: “Bajo el agua /siguen las palabras. /Sobre el peinado del agua /un círculo de pájaros y llamas. /Y por los cañaverales, /testigos que conocen lo que falta.
/Sueño concreto y sin norte
/de madera de guitarra”.
Las y los senadores saben qué palabras están bajo el agua: la igualdad sustantiva y efectiva. Las y los diputados conocen lo que falta para hacer realidad el sueño de las mexicanas por tener, al fin, ciudadanía plena. ¡Ya no hay llanto de guitarra, porque hemos dado con el norte: la paridad en la política!
*Licenciada en pedagogía
y especialista en estudios de género
