Las amigas
Eso de ganar autonomía para las mujeres está resultando una de las más intrincadas encrucijadas.
Se han contado las historias de las buenas, las malas, las peores, pero creo que falta la reflexión sobre una misma y sus amigas.
Hay días en que amanecemos y somos otra. Lo único que cambió fue lo que consideramos propio de la amiga.
Eso, precisamente, no era esa “amiga”, sino sólo nuestro deseo de que ella fuera así... Y en principio, eso es una injusticia.
Verla como no es y exigirle una conducta de acuerdo con un código que no es el suyo, resulta efectivamente injusto.
Primer dolor en nuestro orgullo. ¿Por qué nos engañamos?
Y cuando analizamos por qué nos engañamos, aparecen todo tipo de fantasmas, tantos y algunos tan horripilantes, que dan susto... Son nuestros fantasmas y así nos han acompañado por la vida.
Para no volver a repetir tan catastrófica confusión, es mejor verlos de una buena vez, darles los buenos días cada mañana y saber que mientras tengamos el valor de reconocerlos, no se burlarán nuevamente de nosotras...
Y peor, cuando empezamos a pasar la lista de los haceres y quereres de esa amiga, lo que encontramos son cientos de pistas que nos llevan exactamente al mismo sitio: ¿por qué confíamos en ella, si miles de otras personas se han ido alejando de ella? ¡Vanidad, sin duda, y a lo mejor, osadía, y tal vez, sentirse superior a cualquiera!
Pero de todas maneras, el resultado es el mismo: muy doloroso.
Ese acto de reconocimiento tan generoso, y por lo mismo, quizás tan difícil —como aseguran las expertas que se dé entre mujeres—, debemos seguir poniéndolo en la mesa y bajo lupa.
No regatear el mérito, pero constatar que es tal... No creer el dicho, sino comprobar el argumento.
Aprender a escuchar las voces y saber a cuál corresponde cada una... Manía tal vez no solo de mujeres, eso de apropiarse de las otras.
Casos escalofriantes: de la buena amiga que decide por la otra, hasta la hora en que llegará a su casa...
En verdad, eso de ganar autonomía para las mujeres está resultando una de las más intrincadas ¡encrucijadas!
*Licenciada en pedagogía y especialista en estudios de género
