Hacia la cumbre olímpica
Ryan Lochte tiene grandes perspectivas olímpicas, podría ganar más preseas individuales que el propio Michael Phelps.

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
Cabalgamos en las azuladas ondas de la pileta de asombro en asombro. En 2008 y en 2009 con el diluvio de récords mundiales. Estaban en boga los bañadores de poliuretano. Después, tras la prohibición, una sequía nunca vista, ni en el más cálido de los desiertos.
Y de pronto estalla el músculo y la estamina del estadunidense Ryan Lochte, con dos plusmarcas, en 400 y 200 m combinado individual con un traje viejo de la época del pretérito sin los hilos mágicos de la tecnología moderna. Voló en los cuatro estilos y dejó dos impresionantes cronos en el curso corto: ¡3:55.50 y 1:50.08! Aquél, en el comparativo de esfuerzos en pileta corta y olímpica, deja en equilibrio inestable el récord mundial de Michael Phelps, el 4:03.84, en el Cubo de Agua de Pekín.
De 1.88 m de estatura, 84 kilogramos y 26 años de edad, Ryan Lochte fue la principal luminaria del Campeonato Mundial de Natación de Curso Corto. Se efectuó en Dubai, Emiratos Arabes Unidos, donde los jeques nadan en ríos de petrodólares, como en un cuento de Las mil y una noches. La FINA como Abou-Hassan, entre dormida y despierta, más despierta que dormida, firmó en lo que seguramente fue un gran negocio y el Mundial se desarrolló con las tribunas vacías en lo que sin duda alguna fue un fracaso deportivo. Un Mundial en un país sin nadadores. Qatar ya tiene el Mundial de Futbol y sólo falta que, en el colmo de los caprichos, los jeques árabes se lleven los próximos Juegos Olímpicos de Invierno.
Ryan Lochte ganó seis oros y se proyecta, en este momento, a cinco podios en los Juegos Olímpicos de Londres que lo haría capaz de rivalizar con el astro Michael Phelps. El asombro de lo hecho por Lochte estriba en lo siguiente: el 11 de diciembre de 2009 el prestigioso húngaro Laszlo Cseh señaló 3:57.27 como récord mundial en el Campeonato Mundial de Estambul, Turquía. Casi dos segundos le arrancó Lochte, 1.77 para ser exactos.
Y en los 200 medley Lochte le rebanó 1.47 segundos a la plusmarca del sudafricano Darian Townsend, de 1:51.55 el 15 de noviembre en Berlín. Hazañas sin el traje de poliuretano.
Existe una enorme diferencia en el nado en alberca de 25 m con el de la olímpica en 50 m. En una prueba de 100 m en olímpica los nadadores dan un viraje y en una corta dan tres. En 200 m hay tres contra siete y en 400 siete contra 15. Estos impulsos vigorosos en las paredes son los que permiten el sostenimiento de una alta velocidad. A eso se debe que las marcas sean de menor tiempo en corta que en larga.
El medley o combinado es una expresión cultural deportiva. Es una prueba que exige el dominio técnico de los cuatro estilos: mariposa, dorso, pecho y crawl, mezclados con una gran capacidad resistencial. “Es la última vez que nado esta prueba”, exclamó Phelps tras el ingente esfuerzo que hizo (4:03.84) al vencer a Cseh (4:06.16) y a Lochte (4:08.09) en Beijing 2008. Es una de las pruebas acuáticas más difíciles.
Nacido el 3 de agosto de 1984 en Canandaigua, Nueva York, Ryan Lochte se prepara en Gainesville, Florida, con Gregg Troy, distinguido como el entrenador del año, el 22 de noviembre, en Estados Unidos en los Premios Golgen Google.
Lochte tiene grandes perspectivas olímpicas en 200 y 400 combinado, 200 m libres, 200 m dorso y relevo libre 4x200. En Dubai ganó estas pruebas además de los 100 m medley. Podría ganar más preseas individuales que el propio Phelps.